El "fasto de la ruptura democrática" patrocinada por la "Coordinación Democrática, también llamada Platajunta" de Antonio García-Trevijano, al que el "laico y republicano" hermano lobo declaraba "heredero universal" no ha llegado a producirse. Sí llegó en cambio "la reforma", "la democracia a la española", así bautizada por Arias Navarro, y el paso de la ley a la ley de Fernández-Miranda. ¡Ojalá volvieras, hermano lobo redivivo, en estos tiempos de censura, autocensura, y exilio interior de tantos que no soportan ya la falta de libertad y la podredumbre moral y corrupción que se extiende de arriba abajo (cuius regio, eius religio: el pueblo acaba teniendo la moral de su príncipe) en este régimen de partidos!
