viernes, 28 de noviembre de 2025

EL ÚLTIMO VERANO DE PAZ

 



Escucho al ministro de la guerra alemán decir que éste ha sido el último verano de paz; luego el jefe del estado mayor del ejército francés ha declarado que los franceses deben estar preparados para perder a sus hijos en una próxima guerra con Rusia (que se toma varios años para tomar el Donbás, pero que en un par de días se colaría en Bretaña). En medio de esta interesada paranoia bélica serpea miexistencia, observando la injusticia y la mediocridad ambiente: otras guerras sordas y mezquinas que se libran a diario y dejan heridas que nunca cierran del todo.

La actualidad rebosa de planes de paz, contraplanes, y mil y un recovecos diplomáticos que nunca conoceremos en su totalidad. Todo según intereses contrapuestos: los de grupos económicos transnacionales que animan este turbo capitalismo woke militar-digital que padecemos en el llamado "Occidente" (Uccidente, según Diego Fusaro, por su promoción de la muerte -ajena- en pingües abortorios y frentes de guerra), frente a los de grupos de países anclados a ciertas viejas concepciones de la soberanía e independencia nacional unidas al mantenimiento de ciertas tradiciones y referentes culturales.

Algún político cutrecorrupto entra en prisión y los de su facción hacen como si no los conocieran, mientras que los de las otras facciones del poder del Estado reaccionan en función de sus intereses electorales, actuando como si (siempre 'como si', la base del engaño de este régimen partidocrático) la corrupción estructural del sistema no tuviera que ver con ellos.

El libro dice que votar es una "responsabilidad cívica" pero a mí sólo me sale decir que es un derecho -no un deber- político, que la democracia se basa en la separación de poderes y el principio de representación política (la libertad de elegir un representante político no necesariamente adscrito a un partido determinado), y que cada cual piense si vivimos "en democracia" como dicen, o no.

La libertad de expresión se ve cada vez más acosada por cierta "censura virtuosa" que responde, por un lado, a subjetivos sentimientos de presunta ofensa y vulnerabilidad de parte de colectivos más o menos minúsculos y manipulados, y, por otro, a la voluntad política de criminalizar dicha libertad creando los "delitos de opinión" aka "delitos de odio" para acabar incluso con la libertad de pensamiento, cuando se interioriza los tabús que marca el poder político-económico.

Las ofensivas de verano.


No hay comentarios:

Publicar un comentario