sábado, 27 de junio de 2026

CENSURA EUROCRÁTICA

 



En su novela L'effroi el escritor francés François Garde construye una trama que parte del gesto de un director de orquesta en el inicio de un concierto al hacer el saludo nazi ante el auditorio. En el caso de los directores V. Gergiev y Alexander Romanovsky, acusados de "prorrusos", es dudoso pensar que hubieran sacado una batuta con una banderita rusa, que hubieran alzado un retrato de Putin o que hubieran llevado una Z blanca pintada en la espalda en los sendos conciertos que les han anulado en Italia. Los promotores de tal censura "democrática" (en realidad, partidocrática) (entre los que figuraban ministros, líderes políticos y unos seiscientos -deficientes- intelectuales firmantes de un manifiesto) afirman que así "la democracia se defiende de la injerencia extranjera" encarnada en estos "propagandistas de Putin", y que Italia "tiene los anticuerpos necesarios contra el putinismo". Mas allá de las náuseas que provoca esta propaganda rusofóbica en pie de modo totalitario desde el inicio del conflicto en Ucrania (esto es, que Putin es un dictador e invasor arbitrario de un país democrático, cuando la realidad del acoso otanista a Rusia desde los noventa para balcanizarla resulta cada vez más difícil de ocultar), surge la preocupación de comprobar que la libertad de expresión es algo extremadamente frágil en regímenes políticos como el mayoritario en Europa, donde los derechos no son algo ganado por los ciudadanos en cortes constituyentes, sino algo concedido por los políticos no representativos del elector, que tal como los conceden, los quitarán a su arbitrio de casta.

Un abogado de Sociedad Civil Catalana afirma que el TC "quedaría en entredicho" si el Tribunal de Luxemburgo rechaza la Ley de Amnistía, cuyo objetivo era que los partidos independentistas catalanes apoyaran la investidura de Pedro Sánchez. Otro contratiempo para Conde Pumpido, ya saben, el que dijo que no le importaba mancharse la toga "con el polvo del camino" (es decir, reconocer que como miembro "progresista" del TC está al servicio de los intereses del PSOE, partido-gobierno en el poder) es la cuestión prejudicial que la Audiencia de Sevilla ha elevado al TJUE para paralizar la anulación parcial de las condenas por los EREs decretada por el mismo TC. Es ocioso, empero, plantear que dicho TC esté en entredicho ahora, pues lo está desde su constitución -como recuerda Ignacio Ruiz-Quintano rememorando a Antonio García-Trevijano- como "poder constitucionario (un poder constituido que se atribuye potencias constituyentes)", al servicio del partido de turno en el gobierno.

¿En qué consiste la "amenaza rusa" a la que alude el diario digital? ¿Tiene Rusia bases militares en nuestro país como recuerda Alberto Iturralde? ¿Nos impone aranceles como forma de presión política?¿Se niega a vendernos su gas -cosa que curiosamente nunca ha sido prohibidas en la miríada de sanciones de la UE, lo que demuestra su hipocresía- a precio no abusivo?¿Nos obliga a aumentar el presupuesto militar de manera disparatada para beneficio principalmente de su complejo militar-industrial?¿Apoya y apoyó la anexión ilegal del Sáhara por parte de Marruecos, al mismo tiempo que lo convierte a la par que Israel en su aliado preferido en el Mediterráneo occidental?¿Nos obliga a permanecer en una organización dizque defensiva, que no nos protegerá cuando al "primo" de nuestro monarca partidocrático se le ocurra ocupar Ceuta y Melilla aprovechando la coyuntura internacional, y a enviar tropas a las fronteras de un país que no es nuestro enemigo como en tiempos de Napoleón?¿Cuáles son nuestros verdaderos enemigos? No nos los mostrará, en todo caso, la prensa de este régimen.

En las playas de la corrupción aparece hogaño una nueva especie de alga, la de los currículos falsos. Como medida desesperada, imagino, ante la pleamar de la corrupción propia, algunos agitaron las aguas ajenas y aparecieron estos organismos, que, -oh, sorpresa- no sólo eran propios de una orilla. Estas algas que se enredan en los pies de todos son, ciertamente, un indicio de la clase de material humano de que se nutre la partidocracia: gente necesariamente mediocre, que busca instalarse en la casta política y vivir de ella; gente sin estudios, pero que pretende aparentar lo que no es mintiendo, pues la mentira es inseparable de la corrupción institucional en la que medran y de la que viven a costa de los súbditos, que sí pueden tener estudios, pero no la escasa suerte o la mucha desvergüenza para acceder a la casta privilegiada en una sociedad estamentalizada gracias a la corrupción inherente a este régimen de partidos.

Abundando en el tema de la libertad de expresión y la censura, que, eclipsa, como se ha dicho, a artistas que se niegan a renegar de la política de su país, parece muy probable que a partir del 14 de octubre la UE imponga un escaneo obligatorio de chats, incluso los cifrados de extremo a extremo, con el pretexto de luchar contra "el abuso infantil". Y en España recordemos que una normativa de identificación para el acceso de webs para adultos desencadenó el cachondeo del "pajaporte". Pero es cierto que -como se dice en el artículo- "Esto permitiría identificar fácilmente a cualquier ciudadano que critique al gobierno en redes sociales. De hecho, ya ha habido casos de detenciones por comentarios relacionados con temas sensibles como la inmigración ilegal en Alemania, Francia o en Reino Unido. Si además añadimos la intención de prohibir el uso de VPNs, el resultado es una tormenta perfecta hacia el control absoluto de lo que hacemos en Internet." A medida que la población europea se empobrezca sometida a la economía de guerra que nos preparan las oligarquías corporativas y sus servidores en los gobiernos partidocráticos, se hará más necesario que, bajo el nombre de la "seguridad", dichos Estados controlen el descontento que sin duda crecerá, pues el "Estado de Bienestar" era un componente de la llamada Guerra Fría. Dichas oligarquías económico-político-financieras ven en peligro su poder por la resistencia de Rusia a dejarse trocear como Yugoslavia o España, y por la emergencia de los BRICS, y no dudarán en usarnos como carne de cañón. ¿Cuánto vamos a tardar en rebelarnos?


sábado, 20 de junio de 2026

SEAMOS ALEMANES, NO GAZATÍES

 


Se nos dice que Alemania quiere implantar un servicio militar no obligatorio en principio para hacer frente a un "ataque ruso", por lo que necesitan 80.000 soldados más. Dejando de lado el hecho de que Alemania desató una "amenaza rusa" en 1941, cabe preguntarse cuántos soldados hacen falta unos encima de otros para parar un misil hipersónico Oreshnik de enorme potencia destructiva aun sin ojivas nucleares. ¡Es tan zafio pretender engañar a los lectores con la idea de que, si Rusia quisiera atacar Alemania -¿para qué perder un cliente, al que ha sido, por otra parte, la OTAN la que le ha destruido los gaseoductos con Rusia que permitían mantener el suministro de energía que permitía a su industria ser competitiva?-, servirían de algo la infantería, los tanques o avioncitos! Al mismo tiempo, el canciller Merz anuncia que el Estado de Bienestar ya no es sostenible financieramente -aunque elevar el gasto militar un 5% sí-. A estas oligarquías transnacionales y a las partidocracias a su servicio, tras la liquidación del señuelo de ese bienestar propio de la Guerra Fría creado como muro de contención a la influencia del modelo soviético, les sobramos ya mucha gente, sobre todo la clase media, que conserva cierta libertad a través de su menguante propiedad.

El cacique filoseparatista con aire de sepulturero desmejorado, y ominoso exministro de Sanidad durante la Pandemia, de la que salió -cómo no- libre de polvo y paja a pesar de la pésima gestión gubernamental, exige a los jueces la aplicación efectiva de la ley de amnistía, pidiendo que se asuma el principio de la "separación de poderes". Es díficil, empero, asumir algo que no existe, ni que se hagan distinciones con el "poder legislativo", pues en un Estado de Partidos como el nuestro, todo el poder lo controla el ejecutivo, que, a su vez, está libre de control, como en las dictaduras, que es a lo que aspira a convertirse esta oligarquía de partidos, regida por individuos tan siniestros como el fotografiado señalando con un dedo, con lo que se dota de una pretendida autoridad a cualquier mediocre desalmado.

"Matar mujeres, ancianos, y niños o dejarlos morir de hambre no tiene ninguna justificación, y ese debería ser un principio básico" (Teniente coronel A. Aguilar, militar norteamericano con experiencia de combate y testigo presencial sobre el terreno)". Esta afirmación del citado militar es una de las más impactantes, junto a su relato, que confirma el propósito de deportar y dejar morir de hambre o bajo las armas a una población. El militar cuenta cómo unos soldados israelíes junto a los campos de distribución de comida (situados aposta en la frontera con Egipto para provocar allá un éxodo forzoso y la concentración de gente, que sólo recibe alimentos que necesitan agua, pero no agua) le reprocharon que alimentara a sus enemigos. Resulta evidente que la Historia, una vez, más no es maestra de la vida, como decía Cicerón, ni nunca lo fue. Por otra parte y debe decirse, observo cómo la pseudoizquierda partidocrática aprovecha la política de exterminio del gobierno israelí para atacar a sus rivales de siglas (pero euroatlantistas todos, y al servicio del capitalismo globalista, deslocalizado, woke y belicista).

El director de una película que presenta una presunta homosexualidad de Cervantes afirma que su obra será un termómetro de la homofobia en España. (Quizás sea más bien uno de la ideología de Estado, cuando el Presidente acude con su esposa al preestreno, o se recuerda la recua de ministros que acudió al de su apología de la eutanasia). Esto resulta preocupante, no por la tesis en sí, sino por el designio implícito de señalar como homófoba cualquier crítica. Vivimos en una época de censura virtuosa, por la que si se critica la criminal política exterior de Israel se puede ser llamado "antisemita" (casi nadie te llamará "antisionista"); "islamófobo" si se cuestiona la inmigración ilegal o la subordinación de la mujer que marcan algunas prácticas islámicas; "prorruso" o "proPutin" si se rechaza la falsa propaganda otanista proguerra que inunda los medios occidentales, y que muchos se tragan acríticamente con la comida. No hay que tener miedo en todo caso a la soledad, y recordar el bíblico Numerus stultorum infinitus est.

Comentan algunos profesores la falta de ilusión con que inician el curso. Es normal. Yo estoy al borde de los 60, y cada curso se ve uno ante un maremoto burocrático que me deja tan desalentado como la presencia de la IA. Siempre hay esbirros del sistema (que se hacen llamar incluso 'compañeros') que te invitan amablemente ("propuestas que no se pueden rechazar") a usar los instrumentos digitales de las administraciones educativas para evaluar las competencias clave -antes llamadas "básicas", lo que era más revelador sobre su verdadero objetivo- de la LOMLOE (7 que deben ser evaluadas en plan de igualdad, aunque a tu asignatura en cuestión sólo le afecten 2 de cara a pruebas externas, como es el caso de las lenguas extranjeras, basadas en destrezas demostrables) mediante descriptores operativos para ponerlas en relación con las competencias específicas de cada materia, con criterios de evaluación específicos con 5 niveles de indicadores de logro para cada uno, a los que se asocian sus correspondientes rúbricas y actividades (¿Hay alguien que se haya perdido?). El paroxismo escolasticista llega cuando se quiere vincular esas comp. claves con las llamadas "situaciones de aprendizaje", engendro de la LOMLOE, que, breve y groseramente, remite al antiguo "aprobar con trabajitos", llamados ahora "proyecto final". Resulta descorazonador ver a probos profesionales intentando adaptarse mentalmente a estos bizantinismos, cuyo último objetivo es que se apruebe a todo el mundo por agotamiento mental del profesorado ante tanto distingo y subdistingo, con los que pierde el control de sus propias notas. Pero tranquilos, que te dirán en plena exudación sectaria que nada servirá si no vamos todos por el mismo camino, en la ignominia prístina de asegurar un título a cada alumno al final de su políticamente menoscabado itinerario educativo.

Me resulta cada vez más doloroso escribir sobre temas de actualidad; pienso, empero, en las afirmaciones del asesinado Charlie Kirk en el sentido de que los problemas empiezan cuando la gente deja de hablarse, y entiendo que lo peor que puedo hacer es callarme.


viernes, 12 de junio de 2026

EL ÚLTIMO VERANO DE PAZ

 


Escucho al ministro de la guerra alemán decir que éste ha sido el último verano de paz; luego el jefe del estado mayor del ejército francés ha declarado que los franceses deben estar preparados para perder a sus hijos en una próxima guerra con Rusia (que se toma varios años para tomar el Donbás, pero que en un par de días se colaría en Bretaña). En medio de esta interesada paranoia bélica serpea mi existencia, observando la injusticia y la mediocridad ambiente: otras guerras sordas y mezquinas que se libran a diario y dejan heridas que nunca cierran del todo.

La actualidad rebosa de planes de paz, contraplanes, y mil y un recovecos diplomáticos que nunca conoceremos en su totalidad. Todo según intereses contrapuestos: los de grupos económicos transnacionales que animan este turbo capitalismo woke militar-digital que padecemos en el llamado "Occidente" (Uccidente, según Diego Fusaro, por su promoción de la muerte -ajena- en pingües abortorios, eutanasiofilias y frentes de guerra), frente a los de grupos de países anclados a ciertas viejas concepciones de la soberanía e independencia nacional unidas al mantenimiento de ciertas tradiciones y referentes culturales.

Algunos políticos cutrecorruptos entran en prisión y los de su facción hacen como si no los conocieran, mientras que los de las otras facciones del poder del Estado reaccionan en función de sus intereses electorales, actuando como si (siempre 'como si', la base del engaño de este régimen partidocrático) la corrupción estructural del sistema no tuviera que ver con ellos.

El libro de los alumnos dice que votar es una "responsabilidad cívica" pero a mí sólo me sale decir que es un derecho -no un deber- político, que la democracia se basa en la separación de poderes y el principio de representación política (la libertad de elegir un representante político no necesariamente adscrito a un partido determinado), y que cada cual piense si vivimos "en democracia" como dicen, o no.

La libertad de expresión se ve cada vez más acosada por cierta "censura virtuosa" que responde, por un lado, a subjetivos sentimientos de presunta ofensa y vulnerabilidad de parte de colectivos más o menos minúsculos y manipulados, y, por otro, a la voluntad política de criminalizar dicha libertad creando los "delitos de opinión" aka "delitos de odio" para acabar incluso con la libertad de pensamiento, cuando se interioriza los tabús que marca el poder político-económico.

Las ofensivas de verano.

jueves, 11 de junio de 2026

ABSTENCIÓN ELECTORAL ACTIVA EN EL FIN DEL MUNDO

 



Un viejo amigo me enviaba hace poco el dato de que la tasa de abstención en Andalucía había alcanzado el 39'88%, un 0'33% más que en las últimas votaciones. Para él, votante del régimen partidocrático, era una mala noticia, para mí no. Ciertamente, los porcentajes de abstención no pueden tomarse como un logro por parte de los abstencionarios, ya que en ellos confluyen factores variopintos; no obstante, el hecho de que todos los partidos o facciones del Estado la consideren su principal enemigo revela su fuerza como arma de acción política pacífica contra la Partidocracia. "Si no votas no te quejes", dicen, cuando precisamente porque no voto, tengo el derecho de protestar contra un régimen cuyo factor esencial de gobierno es la corrupción, al que los votantes -no electores, pues lo único que hacen es refrendar una lista ya dada en el sistema electoral proporcional- sostienen en su forofismo de identificación con unas siglas u otras; "votar es una obligación ciudadana", dicen, falsamente, pues se trata de un derecho político, a menos que se viva en países de voto obligatorio.

Todas las asociaciones y particulares que defienden la abstención electoral activa -salvo aquellas que se hayan convertido en Colegios Apostólicos para la transmisión de la Palabra, cobertura para mediocres, intrigantes e intolerantes que, como en todas las sectas, andan más preocupados por los que se han ido, alejado o sido expulsados que por realizar acciones comprometidas, pues ellos estaban para dar el visto bueno previo a las iniciativas que los asociados quisieran tomar por su cuenta y riesgo, y salvo aquellos que hayan caído en la trampa de la reforma del régimen desde dentro, incompatible con la ruptura democrática- tales personas, digo, deben tener como principal objetivo el promover este tipo de abstención, primero, en su medio familiar y laboral más cercano, y, si cuenta con un presupuesto, a un nivel más amplio, siendo siempre conscientes de que tendrán cerradas las puertas de los medios tradicionales.

Vivo con creciente angustia la actualidad. Aquí en España atiborran y amodorran a los súbditos con los escándalos de corrupción de unos y otros, mientras en el mundo crece la amenaza de recesión salvaje y la de la guerra termonuclear. Algunos acólitos con anteojeras intentan ridiculizar estos análisis como producto de "prorrusos", pero la situación actual es producto, ciertamente, de la falta de un principio de representación en la República que fue el modelo inicial de la República constitucional para Antonio García-Trevijano, los E.U.A. El actual presidente, Donald Trump, actúa a ojos vista contra los intereses de sus ciudadanos, atrapado por su deuda con sus donantes, millonarios sionistas que apoyan al Estado genocida de Israel, y por su presunta implicación en la red Epstein; así se ve cogido en un callejón sin salida, y tanto él como su mentor Netanyahu podrían considerar como única salida -ya que su guerra contra Irán está claramente perdida- la utilización de armas nucleares, pavoroso horizonte de imprevisibles consecuencias. Ha sido paradigmático, a este respecto, el caso de Thomas Massie, candidato republicano opuesto a la política exterior de Trump, y que ha perdido su reelección ante la nunca vista antes inversión millonaria de los cabilderos sionistas en el otro candidato.

Es cada vez más evidente que las oligarquías transnacionales y las partidocracias europeas a su servicio han decidido que tenemos que ir a la guerra contra Rusia, en la esperanza difusa de que los E.U.A. se unan llegado el momento. A la fabricación y lanzamiento de drones y misiles desde países UEOTAN con objetivos civiles y por ende terroristas, se une ahora la prisa de la Führerin Ursula von der Leyen -que ya no admite preguntas en sus ruedas de prensa- para proceder al ingreso de Ucrania en la UE contra toda lógica económica y presupuestaria. Pero para ella, sin duda, el objetivo es otro, pues según el acuerdo de defensa mutua de la Unión Europea, que se basa en el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, incluido en el Tratado de Lisboa, se establece que si un Estado miembro es víctima de una agresión armada en su territorio, los demás países están obligados a prestarle ayuda y asistencia por todos los medios a su alcance. Cosa que sin duda tiene más fuerza coercitiva que el cacareado artículo 5 de la OTAN. Paradójicamente, a las personas con dos dedos de frente sólo nos queda confiar en la fría inteligencia del presidente Putin, que, como ha afirmado recientemente el ex asesor de defensa coronel Douglas Macgregor, es el líder ruso que más han pensado en la vida de sus ciudadanos.

Imaginen ustedes ahora que, después de volverles a poner el IVA de la luz al 21%, amenazarles con subir la edad de jubilación más allá de los 70, de hacerles evidente que sus propiedades muebles e inmuebles no son suyas sino del gobierno (leyes protectoras de los okupas y azote a los propietarios modestos), y que éste u otro seguirá en el poder gracias a las paguitas que cotizan desorbitadamente, y que subvencionan con emisiones de deuda autorizadas por el Banco Central Europeo, y a la regularización masiva e indiscriminada de inmigrantes-nuevos votantes, imagínense, pues, que les dicen que sus hijos tienen que ir a la guerra con el mayor país de Europa -y del mundo-, y segunda potencia nuclear, porque el sueño de las oligarquías es trocearlo y explotar sus recursos naturales. Imagínense eso por unos minutos, y díganme si vale la pena seguir votando.


viernes, 5 de junio de 2026

PALÍNDROMOS HELENOS

  

 

Si se desea vivir tranquilo (el afán de tranquilidad, esa pasión primordial de los españoles -según Antonio García-Trevijano- a la que sacrifican todo: el juicio crítico, la libertad política, de opinión y de pensamiento, la decencia, el honor...) debe uno alejarse de las noticias en este comienzo de año. Es mejor, empero, estar atento y consciente de uno mismo y de lo que nos rodea, y no ser víctima de la inevitable discontinuidad de esa ilusoria sensación de calma que cualquier cosa rompe, como el sueño sobre el trabajo que interrumpe el sonido del despertador que a éste te convoca.

El secuestro de Maduro (¿acordado entre las partes?), la perspectiva de un nuevo ataque anglosionista a Irán, la respuesta misilística de Rusia a las bravatas euroinómanas  y a los ataques de su actor NATO, Zelensky, no contribuyen precisamente a formular propósitos de año nuevo sin saber siquiera en qué desastre pueda desembocar este desperezo enerino. Mientras, en la pecera española los pececitos, servidos de su proverbial memoria, siguen alimentándose con el pienso de la corrupción cruzada de los grandes, los de los partidos del régimen.

El ayuntamiento de Burgos retira un cartel de 35 metros cuadrados contra la participación de España en la guerra de Ucrania, desplegada por la Plataforma Europea de Amigos de Rusia (PEAR), que decía "No queremos ni pagar ni morir por Ucrania". Ciertamente, no es necesario ser rusófilo para estar de acuerdo con este extremo: el gobierno ha regado generosamente de dinero de los contribuyentes al autócrata ucraniano sin pasar por las Cortes (que, como tales, no tienen nada que decir, pues no son legislativas, no produciendo leyes, sino aquello que les propone el gobierno) tras recibir la imposición de manos del recurrente Borbón que sirve de oneroso justificante de este régimen antidemocrático (sin libertad política para elegir representante político ni separación de poderes); por otra parte, tenemos tropas y armas desplegadas en los países bálticos, y nuestro Presidente pide ahora participar en el cuerpo de tropas eurootanistas que pretenden personarse en Ucrania para o tras el fin de la guerra (que es precisamente la razón por la que Rusia se ha visto, como amenaza existencial, forzada a iniciar operaciones militares: evitar tener a la OTAN en sus fronteras). No quiere ver Sánchez que estas maniobras lo único que pretenden es prolongar la guerra, e impedir un acuerdo de paz, que, desgraciadamente, provendrá de una capitulación ucraniana tras una derrota catastrófica.

En su inevitable decadencia como Imperio, según Emmanuel Todd, los EE.UU. se embarcan en aventuras imperialistas al viejo estilo, pero con un cuidadoso control de bajas propias, como en el caso de Venezuela. Tal decadencia, vinculada al predominio de la economía financiera -creadora de dinero de la nada, y de ambiciones laborales conexas- contra la productiva (piénsese en los procesos neocolonialistas de deslocalización que ahora han salido como tiro por la culata), y vinculada, asimismo, a un grado cero moral unido a la pérdida de los valores derivados de la religión tradicional, hace de la norteña república imperial un puercoespín dispuesto a defender lo que considera suyo, pero ya no a vista del águila que fue.

Espero que Atenas siga siendo una ciudad como la recuerdo ahora a través de las fotos que he recuperado: no desdibujada por la marea de los turistas, inatentos cuando no perplejos ante los hiératicos gatos que por doquier entre las ruinas les recuerdan (a quienes presten un poco de atención) que habrá algo que perdurará tras sus partida y sus saltos de rana fotofílica. La ciudad, un tanto destartalada y humilde en sus edificaciones y gentes, no resulta agresiva, como otros lares mediterráneos tal que Nápoles. La amabilidad y la alegría de vivir un tanto cafre y testosterónica, puntuada por la ruptura de platos de yeso contra el suelo en algún restaurante popular, se contagia al visitante no políticamente correcto ni éticamente corrupto, como dice Diego Fusaro.