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viernes, 16 de octubre de 2026

¿GOLPE DE ESTADO EN ESPAÑA?

 



A vueltas del tema de la ley de amnistía prometida por el presidente del gobierno en funciones Pedro Sánchez a los partidos separatistas vascos y catalanes, para asegurarse su permanencia personal en el cargo, diversos políticos del régimen y medios afines aseguran que aquél prepara un golpe de estado, para así liquidar el estado de Derecho, la Constitución, la separación de poderes, la democracia, etc., etc. Llegados a este punto, es lícito preguntarse qué hay de verdad en todo esto. Para responder a tal pregunta, es necesario analizar una vez más las bases de nuestro régimen político.

En primer lugar, debe recordarse que no existe una Constitución en España, sino una Carta Otorgada, pues, por un lado, no procede de unas cortes constituyentes, sino del acuerdo semioculto de un grupo de diputados de unas legislativas, y, por otro lado, no se reconoce en ella la separación de poderes, por lo que tampoco puede llamarse Constitución a aquella que con-tanto-esfuerzo-nos-han-dado, según se señala en el artículo 16 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Es, por lo tanto, muy difícil dar un golpe de estado contra algo que no existe.

Por otra parte, tampoco puede decirse que haya una democracia como forma de gobierno en España, dada la aludida inexistencia de separación de poderes en origen (hay, eso sí, separación de funciones, pero eso es lo que teníamos en el franquismo), y la inexistencia de un principio de representación política, encarnado en elecciones separadas para los poderes legislativo y ejecutivo, de acuerdo a un sistema electoral mayoritario. En cambio, el sistema electoral proporcional de listas cerradas y bloqueadas no sirve para elegir, sino para refrendar la voluntad de los líderes de los partidos, que sentarán así las bases de la corrupción como factor de gobierno.

En conclusión, parece difícil hablar de un golpe de estado en nuestra partidocracia, pues todo el edificio de la cosa pública está levantado de manera de que el que acceda al poder ejecutivo, controle al poder legislativo (no se oculta sin ningún pudor que las leyes las elabora el ejecutivo) y al judicial, mediante la elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, que nombrarán luego a los jueces del Tribunal Supremo que juzgarán a los políticos, y a los magistrados del Tribunal Constitucional, tribunal político y constituido, con ambiciones de constituyente (las luchas de los partidos por controlar estos órganos intervenidos sólo responde a un ansia de poder total). De tal suerte, todo el poder se concentra en unas manos, perfecta definición de la tiranía. Los mismos que protestan contra esta situación son otros partidos del régimen, que proponen como solución la misma fuente del problema: la falsa Constitución de 1978, y engañan al pueblo organizando manifestaciones donde lucen las banderitas de una monarquía que sirve para justificar el statu quo antidemocrático, (y de la que no se puede, por tanto, esperar nada), y las cochambrosas enseñas de la Unión Europea, que santifica todo, mientras los gobernantes patrios se inclinen a sus designios, aunque sean contrarios a los de la nación española; todo, eso sí, bajo una música atronadora que impide siquiera lanzar al aire las consignas de la sumisión.


viernes, 14 de agosto de 2026

¿ES ESPAÑA UN ESTADO FALLIDO?

 



La desastrosa gestión pública y la falta de prevención de los estragos humanos y materiales producidos por la gota fría en Valencia en octubre de 2024 ha propiciado que en ciertos sectores de opinión se hable de España como "Estado fallido". Considero, muy al contrario, que lo ocurrido responde a la lógica implacable de nuestro Estado de Partidos o Monarquía partidocrática.

Si los planes hidrológicos, de prevención de inundaciones y de alerta temprana han estado totalmente descuidados (hasta el punto de que el Tribunal Superior de Justicia de la UE abrió un expediente a España), si el gobierno autonómico demostró su incompetencia, si el ministerio del Interior no actúo de inmediato a pesar de que se lo prescribía la ley de Protección Civil, si tampoco lo hizo el ejército de manera pronta y generalizada, si hubo zonas sin ayuda durante días (causa de la aparición del lema desesperado "Sólo el pueblo salva al pueblo"), si las alarmas saltaron demasiado tarde multiplicando las muertes, si el rey dijo a los enfurecidos vecinos de la localidad valenciana de Paiporta por su situación de abandono que no hicieran caso a la "intoxicación informativa" que buscaba el "caos" (aunque para ver caos no tenía más que echar una mirada a su alrededor; pero si no vio cosas como la corrupción de su regio padre y la de su familia, no es de extrañar esta otra muestra de ceguera), si el presidente del gobierno dijo a la región afectada que "si necesita más recursos, que los pida" (como gesto de gran Señor que, en su lejano castillo y olvidando las "diferencias", hace un favor al cacique regional de otro signo en apuros), si todo esto ha pasado, no es porque nos hallemos ante un Estado "fallido" o en descomposición: hay causas más profundas que atañen a la misma constitución de éste.

La inexistencia de una sociedad política que sirva de intermediario entre la sociedad civil y la política (las únicas reconocidas por Marx, según afirmaba Antonio García-Trevijano), formada por partidos salidos de la sociedad civil, conscientes y defensores de su función representativa de ésta, tiene como una de sus consecuencias que las organizaciones políticas de tal nombre estén instaladas en el Estado, encarnación jurídica de la Nación, como una casta parasitaria y explotadora de la sociedad civil. Sin separación de poderes y sin más afán de representar que sus propios intereses de grupo privilegiado, con la corrupción como carburante del sistema y el Consenso como expresión de la antidemocrática actual opinión unánime que ha sustituido a la opinión única del franquismo, esta oligarquía (a la sombra -mientras le convenga- de una monarquía cómplice y tan alejada de la sociedad civil como ella misma), a través de su Administración tributaria, "no contempla a los contribuyentes como ciudadanos, sino como súbditos"; o mejor como a siervos de la gleba, a los que se esquilma sin darles los servicios y sostén que se podría esperar de semejante presión fiscal.

La indiferencia, pues, hacia este Tercer Estado dieciochesco en que nos estamos convirtiendo los que no pertenecemos a una red clientelar de la casta política, se hace evidente del modo más cruel en catástrofes humanas como la desarrollada en Valencia, que será, sin duda, aprovechada para su beneficio por este régimen, que se descarga, primero, de su responsabilidad, y seguirá justificando, luego, no tomar medidas preventivas por conflicto de intereses. Entre tanto, la inefable presidenta de la Comisión Euroatlantista, Ursula von der Leyen, atribuye lo sucedido en Valencia a la "dramática realidad del cambio climático", ayudando a los gobiernos a ocultar su negligencia criminal, a responsabilizar a las víctimas y a justificar... nuevos impuestos.


sábado, 27 de junio de 2026

CENSURA EUROCRÁTICA

 



En su novela L'effroi el escritor francés François Garde construye una trama que parte del gesto de un director de orquesta en el inicio de un concierto al hacer el saludo nazi ante el auditorio. En el caso de los directores V. Gergiev y Alexander Romanovsky, acusados de "prorrusos", es dudoso pensar que hubieran sacado una batuta con una banderita rusa, que hubieran alzado un retrato de Putin o que hubieran llevado una Z blanca pintada en la espalda en los sendos conciertos que les han anulado en Italia. Los promotores de tal censura "democrática" (en realidad, partidocrática) (entre los que figuraban ministros, líderes políticos y unos seiscientos -deficientes- intelectuales firmantes de un manifiesto) afirman que así "la democracia se defiende de la injerencia extranjera" encarnada en estos "propagandistas de Putin", y que Italia "tiene los anticuerpos necesarios contra el putinismo". Mas allá de las náuseas que provoca esta propaganda rusofóbica en pie de modo totalitario desde el inicio del conflicto en Ucrania (esto es, que Putin es un dictador e invasor arbitrario de un país democrático, cuando la realidad del acoso otanista a Rusia desde los noventa para balcanizarla resulta cada vez más difícil de ocultar), surge la preocupación de comprobar que la libertad de expresión es algo extremadamente frágil en regímenes políticos como el mayoritario en Europa, donde los derechos no son algo ganado por los ciudadanos en cortes constituyentes, sino algo concedido por los políticos no representativos del elector, que tal como los conceden, los quitarán a su arbitrio de casta.

Un abogado de Sociedad Civil Catalana afirma que el TC "quedaría en entredicho" si el Tribunal de Luxemburgo rechaza la Ley de Amnistía, cuyo objetivo era que los partidos independentistas catalanes apoyaran la investidura de Pedro Sánchez. Otro contratiempo para Conde Pumpido, ya saben, el que dijo que no le importaba mancharse la toga "con el polvo del camino" (es decir, reconocer que como miembro "progresista" del TC está al servicio de los intereses del PSOE, partido-gobierno en el poder) es la cuestión prejudicial que la Audiencia de Sevilla ha elevado al TJUE para paralizar la anulación parcial de las condenas por los EREs decretada por el mismo TC. Es ocioso, empero, plantear que dicho TC esté en entredicho ahora, pues lo está desde su constitución -como recuerda Ignacio Ruiz-Quintano rememorando a Antonio García-Trevijano- como "poder constitucionario (un poder constituido que se atribuye potencias constituyentes)", al servicio del partido de turno en el gobierno.

¿En qué consiste la "amenaza rusa" a la que alude el diario digital? ¿Tiene Rusia bases militares en nuestro país como recuerda Alberto Iturralde? ¿Nos impone aranceles como forma de presión política?¿Se niega a vendernos su gas -cosa que curiosamente nunca ha sido prohibidas en la miríada de sanciones de la UE, lo que demuestra su hipocresía- a precio no abusivo?¿Nos obliga a aumentar el presupuesto militar de manera disparatada para beneficio principalmente de su complejo militar-industrial?¿Apoya y apoyó la anexión ilegal del Sáhara por parte de Marruecos, al mismo tiempo que lo convierte a la par que Israel en su aliado preferido en el Mediterráneo occidental?¿Nos obliga a permanecer en una organización dizque defensiva, que no nos protegerá cuando al "primo" de nuestro monarca partidocrático se le ocurra ocupar Ceuta y Melilla aprovechando la coyuntura internacional, y a enviar tropas a las fronteras de un país que no es nuestro enemigo como en tiempos de Napoleón?¿Cuáles son nuestros verdaderos enemigos? No nos los mostrará, en todo caso, la prensa de este régimen.

En las playas de la corrupción aparece hogaño una nueva especie de alga, la de los currículos falsos. Como medida desesperada, imagino, ante la pleamar de la corrupción propia, algunos agitaron las aguas ajenas y aparecieron estos organismos, que, -oh, sorpresa- no sólo eran propios de una orilla. Estas algas que se enredan en los pies de todos son, ciertamente, un indicio de la clase de material humano de que se nutre la partidocracia: gente necesariamente mediocre, que busca instalarse en la casta política y vivir de ella; gente sin estudios, pero que pretende aparentar lo que no es mintiendo, pues la mentira es inseparable de la corrupción institucional en la que medran y de la que viven a costa de los súbditos, que sí pueden tener estudios, pero no la escasa suerte o la mucha desvergüenza para acceder a la casta privilegiada en una sociedad estamentalizada gracias a la corrupción inherente a este régimen de partidos.

Abundando en el tema de la libertad de expresión y la censura, que, eclipsa, como se ha dicho, a artistas que se niegan a renegar de la política de su país, parece muy probable que a partir del 14 de octubre la UE imponga un escaneo obligatorio de chats, incluso los cifrados de extremo a extremo, con el pretexto de luchar contra "el abuso infantil". Y en España recordemos que una normativa de identificación para el acceso de webs para adultos desencadenó el cachondeo del "pajaporte". Pero es cierto que -como se dice en el artículo- "Esto permitiría identificar fácilmente a cualquier ciudadano que critique al gobierno en redes sociales. De hecho, ya ha habido casos de detenciones por comentarios relacionados con temas sensibles como la inmigración ilegal en Alemania, Francia o en Reino Unido. Si además añadimos la intención de prohibir el uso de VPNs, el resultado es una tormenta perfecta hacia el control absoluto de lo que hacemos en Internet." A medida que la población europea se empobrezca sometida a la economía de guerra que nos preparan las oligarquías corporativas y sus servidores en los gobiernos partidocráticos, se hará más necesario que, bajo el nombre de la "seguridad", dichos Estados controlen el descontento que sin duda crecerá, pues el "Estado de Bienestar" era un componente de la llamada Guerra Fría. Dichas oligarquías económico-político-financieras ven en peligro su poder por la resistencia de Rusia a dejarse trocear como Yugoslavia o España, y por la emergencia de los BRICS, y no dudarán en usarnos como carne de cañón. ¿Cuánto vamos a tardar en rebelarnos?


jueves, 11 de junio de 2026

ABSTENCIÓN ELECTORAL ACTIVA EN EL FIN DEL MUNDO

 



Un viejo amigo me enviaba hace poco el dato de que la tasa de abstención en Andalucía había alcanzado el 39'88%, un 0'33% más que en las últimas votaciones. Para él, votante del régimen partidocrático, era una mala noticia, para mí no. Ciertamente, los porcentajes de abstención no pueden tomarse como un logro por parte de los abstencionarios, ya que en ellos confluyen factores variopintos; no obstante, el hecho de que todos los partidos o facciones del Estado la consideren su principal enemigo revela su fuerza como arma de acción política pacífica contra la Partidocracia. "Si no votas no te quejes", dicen, cuando precisamente porque no voto, tengo el derecho de protestar contra un régimen cuyo factor esencial de gobierno es la corrupción, al que los votantes -no electores, pues lo único que hacen es refrendar una lista ya dada en el sistema electoral proporcional- sostienen en su forofismo de identificación con unas siglas u otras; "votar es una obligación ciudadana", dicen, falsamente, pues se trata de un derecho político, a menos que se viva en países de voto obligatorio.

Todas las asociaciones y particulares que defienden la abstención electoral activa -salvo aquellas que se hayan convertido en Colegios Apostólicos para la transmisión de la Palabra, cobertura para mediocres, intrigantes e intolerantes que, como en todas las sectas, andan más preocupados por los que se han ido, alejado o sido expulsados que por realizar acciones comprometidas, pues ellos estaban para dar el visto bueno previo a las iniciativas que los asociados quisieran tomar por su cuenta y riesgo, y salvo aquellos que hayan caído en la trampa de la reforma del régimen desde dentro, incompatible con la ruptura democrática- tales personas, digo, deben tener como principal objetivo el promover este tipo de abstención, primero, en su medio familiar y laboral más cercano, y, si cuenta con un presupuesto, a un nivel más amplio, siendo siempre conscientes de que tendrán cerradas las puertas de los medios tradicionales.

Vivo con creciente angustia la actualidad. Aquí en España atiborran y amodorran a los súbditos con los escándalos de corrupción de unos y otros, mientras en el mundo crece la amenaza de recesión salvaje y la de la guerra termonuclear. Algunos acólitos con anteojeras intentan ridiculizar estos análisis como producto de "prorrusos", pero la situación actual es producto, ciertamente, de la falta de un principio de representación en la República que fue el modelo inicial de la República constitucional para Antonio García-Trevijano, los E.U.A. El actual presidente, Donald Trump, actúa a ojos vista contra los intereses de sus ciudadanos, atrapado por su deuda con sus donantes, millonarios sionistas que apoyan al Estado genocida de Israel, y por su presunta implicación en la red Epstein; así se ve cogido en un callejón sin salida, y tanto él como su mentor Netanyahu podrían considerar como única salida -ya que su guerra contra Irán está claramente perdida- la utilización de armas nucleares, pavoroso horizonte de imprevisibles consecuencias. Ha sido paradigmático, a este respecto, el caso de Thomas Massie, candidato republicano opuesto a la política exterior de Trump, y que ha perdido su reelección ante la nunca vista antes inversión millonaria de los cabilderos sionistas en el otro candidato.

Es cada vez más evidente que las oligarquías transnacionales y las partidocracias europeas a su servicio han decidido que tenemos que ir a la guerra contra Rusia, en la esperanza difusa de que los E.U.A. se unan llegado el momento. A la fabricación y lanzamiento de drones y misiles desde países UEOTAN con objetivos civiles y por ende terroristas, se une ahora la prisa de la Führerin Ursula von der Leyen -que ya no admite preguntas en sus ruedas de prensa- para proceder al ingreso de Ucrania en la UE contra toda lógica económica y presupuestaria. Pero para ella, sin duda, el objetivo es otro, pues según el acuerdo de defensa mutua de la Unión Europea, que se basa en el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, incluido en el Tratado de Lisboa, se establece que si un Estado miembro es víctima de una agresión armada en su territorio, los demás países están obligados a prestarle ayuda y asistencia por todos los medios a su alcance. Cosa que sin duda tiene más fuerza coercitiva que el cacareado artículo 5 de la OTAN. Paradójicamente, a las personas con dos dedos de frente sólo nos queda confiar en la fría inteligencia del presidente Putin, que, como ha afirmado recientemente el ex asesor de defensa coronel Douglas Macgregor, es el líder ruso que más han pensado en la vida de sus ciudadanos.

Imaginen ustedes ahora que, después de volverles a poner el IVA de la luz al 21%, amenazarles con subir la edad de jubilación más allá de los 70, de hacerles evidente que sus propiedades muebles e inmuebles no son suyas sino del gobierno (leyes protectoras de los okupas y azote a los propietarios modestos), y que éste u otro seguirá en el poder gracias a las paguitas que cotizan desorbitadamente, y que subvencionan con emisiones de deuda autorizadas por el Banco Central Europeo, y a la regularización masiva e indiscriminada de inmigrantes-nuevos votantes, imagínense, pues, que les dicen que sus hijos tienen que ir a la guerra con el mayor país de Europa -y del mundo-, y segunda potencia nuclear, porque el sueño de las oligarquías es trocearlo y explotar sus recursos naturales. Imagínense eso por unos minutos, y díganme si vale la pena seguir votando.