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jueves, 30 de julio de 2026

LIBERTAD Y PROPAGANDA

 


OPS


La oligarquía glebalista fomenta, bajo un ropaje filosófico dizque estoico, el "aguántate con lo que hay, porque no te vamos a dejar cambiarlo" entre un precariado que eufemiza su condición de gleba desarraigada con anglolenitivos como coworking, cohoming, mindfulness...

La actriz que hace de inspectora de Hacienda se siente orgullosa de ser lavacaras de los buscabonus de la Agencia Tributaria, inspectores que cobran dineros por iniciar procesos sancionadores, figura inexistente en Europa y constitutiva de delito en los EUA. Es pura indignidad este propósito de adoctrinamiento de la gente para que se dejen robar en sus bolsillos, máxime cuando el dinero no va a mejorar los servicios públicos, sino a otra parte.

Tras el blanqueo de sepulcros a cargo del Tribunal Político Constitucional, el Partido del Sometimiento a las Oligarquías Extranjeras (Armesilla) se reafirma en su viejo proyecto federal (calcado de su estructura organizativa federal, que pretende trasladar al Estado que considera suyo) en boca de uno sus más eximios excaciques regionales, con el objetivo de que sus desmanes queden aún más impunes, si cabe.

¿Cuántas divisiones tiene el Papa?, preguntaba en su día el nefasto Stalin. ¿Cuántas divisiones pueden reunir estos eurooligarcas para disimular que no han sido más que unos lacayos de la anterior administración de los EUA? Son 1800 kms. de frente, por mucho Mundo y País que pongan por delante..

Los reproches del vicepresidente norteamericano a las declaraciones del eurócrata Thierry Breton sobre la intervención de la UE en la anulación de las elecciones presidenciales en Rumanía (aunque las agencias de desverificación se han lanzado en tromba a desmentirlas, sólo hace falta escucharlas en el francés original para darse cuenta de la realidad) demuestran, no ya la falta de libertad política en las partidocracias europeas -producto, por otra parte, de los EUA del post 1945- sino el designio de corregir las cosas cuando la gente "no vota lo que debe", usando del Conde Pumpido de turno, o de leyes de censura digital (la DSA "que entre todos nos hemos dado").

Pues España está más cerca de Rabat que de Moscú y no puede tampoco "aprovecharse" -como dice este anglopayaso- del escudo protector de la OTAN frente a Moscú. Mal negocio equivocarse de enemigo, y contar con medios como éste que dan voz a esbirros que piden que se suba el presupuesto militar (en beneficio del complejo militar-industrial de los EUA) a costa de pensiones, sanidad y enseñanza.

Sólo falta Serrano Súñer, su "Rusia es culpable", y los trenes de voluntarios de la División Azul. La retórica propagandista y la sumisión a intereses extranjeros es la misma.

Todos estas noticias sobre barcos rusos "sorprendidos" o "interceptados", y ucranianos que aprenden lo de "novio de la muerte" o "a mí, la Legión" forma parte un inmenso circo propagandístico sobre una guerra en la que no pintamos -ni deberíamos- nada.

Parece que llega el principio del fin del borrado de las mujeres contra el que luchan tantas feministas no gubernamentales, aunque sea de la mano de Trump. La idea del género ha sustituido perniciosamente a la vieja dualidad metafísica de cuerpo y alma, por la que mucho/as han pagado un precio muy elevado.

No necesitamos Autonomías, invento de los veterofranquistas y de los partidos de la falsa oposición en la Transacción para colocar a los segundones de los partidos, duplicar funciones administrativas, y fomentar la industria política de redes clientelares a costa de los impuestos de los trabajadores. No queremos celebrar días de mentiras y mitos fundacionales, de partidocráticas patriotitas indepes, peperas y psoeítas, de totalitarismo lingüístico, de juegos florales carnavaleros, de corrupción administrativa y universitaria, de EREs, de caciquil jolgorio putesco y cocalero. Nuestra bandera es la de la libertad, la política y la de pensamiento.


domingo, 5 de noviembre de 2017

EN MANOS DE LA PARTIDOCRACIA




J.R. Eyerman



Gracias a los medios de comunicación hemos asistido a la transformación del proceso independentista catalán en una campaña electoral, siguiendo las consignas de la oligarquía de partidos del Estado. Así, la última gran manifestación en Barcelona del pasado domingo contó con un masivo seguimiento de las televisiones, frente a lo ocurrido con las anteriores en Barcelona y toda España, que nos regalaban con primeros planos de los políticos que encabezaban la primera fila, y que pedían "volver a votar", como modo de acabar con la "falta de cordura" de los independentistas.

De tal suerte, la abusiva aplicación de un artículo 155 de la Carta Otorgada de 1978 (ya que dicho artículo no autoriza al Gobierno a hacer nada de lo que ha hecho) tiene como solo objetivo la convocatoria de elecciones para el próximo 21 de diciembre, justo la fecha que quería el ex presidente de la Generalidad para las suyas a cortes constituyentes, y, antes, en todo caso, de enero de 2018, cuando terminará el secreto bancario en Andorra, que, probablemente, perjudicaría electoralmente a los nacionalistas catalanes.

Pues de eso se trata, el gobierno partidocrático del Estado sólo está interesado en mantener el statu quo previo a la declaración de independencia del parlamento catalán, y por ello, ve "con agrado" que el ex presidente golpista y huido de la justicia se presente a las elecciones, o, mejor dicho, votaciones, pues no saldrá elegido ningún auténtico representante de la nación, sino aquellos comisionados de los jefecillos de los partidos que negocien un nuevo "consenso" que realice concesiones al nacionalismo catalán que serán perjudiciales para el conjunto de la nación.

Vemos, por tanto, el desarrollo de dos procesos paralelos, el judicial y el político; el judicial conforme a los delitos recogidos en el código penal que el gobierno debía haber instigado hace varios años si tuviera algún respeto por la ley -que considera maleable a su servicio- y la nación -a la que no representa, y a la que usa para refrendar sus listas de paniaguados y esquilmar con impuestos para mantener la inmensa red clientelar del Estado de las autonomías; y el político, que, con el concurso necesario de la práctica totalidad de los medios de comunicación de masas, convierte esta gravísima crisis nacional en otro mero juego electoral partidocrático. De un plumazo, han desaparecido todos los indicios de la guerrilla urbana que se iba a desarrollar en Cataluña si se actuaba contra los sediciosos, tal como daba a pensar las energías desplegadas en el referéndum del 1-O, ese parto de los montes. El independentismo catalán ha mostrado su verdadero rostro cobarde y miserable, y sus sosias del Estado central acuden en su ayuda, para darles con las urnas lo que no han podido obtener con las urnas.

sábado, 23 de septiembre de 2017

GUARDIÁN DE UNA TUMBA VACÍA





Costus, "Caudillo"


Mediados los años 80 del siglo XX, los pintores Costus, Juan Carrero y Enrique Naya, realizaron su serie "El Valle de los Caídos" consistente en 19 tablas al acrílico, en las que, con un calculado animus provocandi, inmortalizaron a compañeros de la llamada "Movida Madrileña", movimiento cultural pop que fue posteriormente manipulado y subido a los altares por el poder socialista como símbolo de la renuncia a la inquietud política en el sector artístico de la sociedad civil, frente al manto de silencio que cayó sobre artistas comprometidos como Chicho Sánchez Ferlosio.

Recientemente, el presidente de la Generalidad de Cataluña, al saber que el operativo para detener el referéndum independentista del 1 de octubre, se llama "Operación Anubis" (del nombre del dios egipcio funerario, señor de las necrópolis y protector de los embalsamadores) ha acusado al presidente del gobierno español de ser el guardián de la tumba de Franco en el Valle de los Caídos.

Inútil trabajo, diremos, el de guardar una sepultura que no contiene un cadáver inanimado, ya que Franco continúa condicionando la vida política española 42 años después de su fallecimiento. Así, el descendiente de aquella alta burguesía catalana que aplaudió entusiásticamente a Franco a su entrada en Barcelona al final de la Guerra Civil, por salvarles la fabriqueta y la vida en manos de aquella extrema izquierda, con cuyos descendientes ideológicos se alía ahora en su proyecto independentista, reprocha al descendiente de los próceres franquistas como Manuel Fraga ser todos ellos lo que han sido.

La inexistencia de una ruptura democrática con el régimen franquista, preconizada por su mayor opositor, D. Antonio García-Trevijano (víctima posterior de la inquina del susodicho Fraga y del Isidoro parafranquista, Felipe González) y la consumación de una reforma superficial de dicho régimen, con la instauración de una Monarquía de partidos, sin separación de poderes ni derecho de los ciudadanos a elegir libremente un representante político que no sea el que les viene ya impuesto por los jefes de los partidos estatales (características de una verdadera democracia) ha llevado a la esperpéntica situación actual.

Esta postergada necesidad freudiana de la muerte del padre lleva a los partidos del Estado a desarrollar actitudes neuróticas; los unos, queriendo ocultar su anterior y beneficiosa connivencia en términos económicos con el dictador potenciando su etnicismo protototalitario, y los otros, no deseando aplicar la ley y defender la nación por mala conciencia de su origen franquista. Pues la clave de la tragedia de la presente coyuntura histórica radica en que el actual Estado de partidos, al no proceder éstos de la sociedad política que actuara de intermediaria entre la sociedad civil y el Estado (como ocurriría en una verdadera democracia) ha consentido, con el felón sucesor de Franco a la cabeza, en el proceso de desnacionalización de España fomentado por los llamados partidos nacionalistas periféricos, que no son tales, sino estatalistas, pues sus ambiciones no son nacionales, sino de edificación de un Estado propio, a la medida de su amasada corrupción, en el que puedan ejercer un poder aún más omnímodo y sin control.





 

viernes, 8 de septiembre de 2017

PATAFÍSICA PARTIDOCRÁTICA





Joan Miró, "cabeza de payés catalán"



En 1911 se publicó a título póstumo una novela de Alfred Jarry titulada Gestes et opinions du Docteur Faustroll, pataphysicien, donde se definía la patafísica como "ciencia de las soluciones imaginarias", concepto que tuvo gran influencia en el movimiento surrealista, y llevó a la creación de un paródico collegium pataphysicum en 1948, entre cuyos miembros figuraron artistas como Boris Vian, Marcel Duchamp, Raymond Queneau o Joan Miró.

Sin duda, no desmerecerían de ser integrantes de este insigne Colegio aquellos representantes de la eximia partidocracia española que están proponiendo estos días como solución al proceso independentista catalán la celebración de nuevas elecciones. Estos patafísicos de la clase política oligárquica, que, de acuerdo con su conciencia de tal, no pueden ver a sus conmilitones catalanes como enemigos, les proponen que jueguen al juego de las votaciones para re-repartirse el poder, a ver si esta vez están más contentos con la cuota que obtengan. Entretanto, el gobierno, descartando desde hace cinco años la facilona solución de procesar por el delito de sedición recogido en el código penal a los nacionalistas catalanes, sus aliados de casta explotadora y corrupta, experimenta en su laboratorio patafísico con expedientes como las llamadas al diálogo, la financiación abusiva respecto a la de otras regiones, y los pellizcos de monja judiciales. Por su parte, la oposición sugiere la creación de un patafísico Estado plurinacional, cuyo número de naciones exigirá probablemente la celebración de una sesión plenaria del Colegio, pues el líder de aquélla ha afirmado recientemente que "todas las naciones son España". Todos ellos coinciden, al menos, en la existencia del patafísicamente socialdemócrata "derecho a decidir", ya se sabe, el derecho a decidir sobre cosas incluso no decidibles, como si lloverá mañana, la existencia de Dios, o la de una nación, que es un hecho histórico sobrevenido e independiente de la voluntad de cualesquiera generaciones, presentes o futuras.

Toda esta situación es, en fin, una triste prueba más de cuán nociva es la partidocracia para sus súbditos, pues los partidos de este régimen hacen suyo el Estado, de suerte que los presunto nacionalistas no son más que estatalistas que quieren un Estadito propio donde ejercer un poder sin control y blindado frente a instancias judiciales superiores que conocieran de su mayúscula corrupción. La nación, pues, no la conocen ni les importa, pues ya poseen un aparato represor y propagandístico con el que acallar las protestas de la población por las catastróficas consecuencias económicas que tendría su proceso independentista.

viernes, 25 de agosto de 2017

LA INQUISICIÓN PARTIDOCRÁTICA




Fritz Eichenberg




Igual que el Terror puede considerarse, según D. Antonio García-Trevijano, la Inquisición de la revolución francesa, es dado hacer lo propio con Hacienda en la partidocracia española. Este órgano del Estado resulta particularmente lesivo para los súbditos del régimen por su doble vertiente, la de organismo sangrador, por un lado, de sus bolsillos para el sostén del pantagruélico estado clientelar y parasitario con sus 17 miniyoes a modo de reyes de Liliputh insaciables, y, por otro, la de bastión insoslayable de la fe en la Partidocracia como el mejor de los regímenes posibles, que no composibles, como decía Leibnitz.

Prueba de ello, es el santo temor que inspira la Hacienda. Si Dios ha muerto culturalmente, como decía Nietzsche, es ésta la que ha tomado el relevo del antaño salutífero temor de Dios. Así, cualquier notificación de la Cosa provoca en el pequeño súbdito el temor y temblor (timor et tremor) evangélico, pues presiente que sus juicios son definitivos e inapalables, a la par que tremendamente onerosos al más mínimo desliz fiscal, sea intencionado o no. De tal suerte que los errores en las declaraciones del IRPF se saldan con una multa que supone mínimo la mitad de la cantidad declarada incorrectamente, más los intereses de demora, que pueden ser no pequeños, si como es frecuente, Hacienda espera hasta el tope legal (5 años) para comunicar su infracción al pecador fiscal. Este desvergonzado afán recaudatorio lleva a casos en los que Hacienda insiste en el cobro incluso cuando el infractor no ha sido notificado correctamente en su domicilio, sino en ajeno. Si al asustado interfecto no se le ocurre ir a los tribunales económicos pertinentes, sufrirá esta arbitrariedad y pagará religiosamente stricto sensu. Si, por el contrario, logra vencer su supersticioso temor y recurre a los tribunales, ganará claramente el pleito, como ocurre en más de un 51% de los litigios que se inician contra Hacienda.

Esa arbitrariedad vergonzosa se combina con el recordatorio recurrente de nuestra condición de pecadores, y de nuestra obligación de contribuir al sostenimiento del Estado, es decir, a la gestión de la clase política oligárquica en su propio beneficio y en la del oligopolio económico-financiero. Contamos con dos ejemplos muy recientes de este inmundo proceder: la reciente amnistía fiscal condenada por el Tribunal Supremo que ha premiado a delincuentes fiscales de importantes familias políticas y bancarias (pues muchos son los llamados, y pocos los elegidos), y la venta al Banco Santander del Banco Popular por la cantidad de un euro, que es la noticia que retumba en las redes. Nadie dice, empero, que el Santander recibirá del gobierno hasta 5.000 millones de euros en ayudas por dicha compra (de los que los accionistas del Popular no verán ni uno), dinero que proviene de las faltriqueras del rebaño de súbditos que sigue votando estúpidamente en este régimen de partidos que los pisotea sin piedad.

viernes, 4 de agosto de 2017

TERRORISMO Y PARTIDOCRACIA





Marcel Dzama



La historia del terrorismo en España no tiene parangón con lo ocurrido en otros países de Europa. De las bandas terroristas que tuvieron su eclosión en los años 70 del siglo XX, como la Baader-Meinhof en Alemania o las brigate rosse en Italia no queda ni rastro. ¿Por qué, entonces, la organización ETA ha sobrevivido hasta nuestros días? En mi opinión, se debe a su filiación nacionalista, y a la particular partidocracia existente en España tras la muerte de Franco.

La ETA, presunta hija descarriada del PNV, aumentó exponencialmente su actividad con la instauración de la monarquía franquista de partidos. El pecado original de la ausencia de ruptura democrática con el régimen alimentó el sentimiento de culpabilidad de los veterofranquistas (UCD y AP) y de los consentidores del régimen recauchutado (PCE y PSOE) hacia las reivindicaciones de los nacionalistas, que sólo inspiraban desprecio a los dirigentes izquierdistas de la República en guerra como Azaña y Negrín; aquéllos, pues, supieron hábilmente recoger las nueces del árbol que ametrallaban los asesinos etarras a guisa de poli malo. No obstante, el quimérico proyecto de la ETA, que consistía en incitar un estado de excepción, que llevaría -en su opinión- al levantamiento del oprimido pueblo vasco en vistas a la constitución de una Cuba cantábrica, era inviable, y de la primitiva fase de Guerra Sucia a base de los Escuadrones de la Muerte de Felipe González, el Estado partidocrático, sobre todo a partir de Rodríguez Zapatero, ha optado por la vía de intentar integrar a los terroristas en el sistema de partidos estatales proponiéndoles que se convirtieran, a su vez, en otro partido del régimen, subvencionado por el estado con sus cuotas de poder, prebendas y clientelas. 

Esa política de mano tendida explica episodios como los de De Juana Chaos y Bolinaga, que inciden en la indignidad programática de la partidocracia. Su corrupción, pues, y su inmoralidad originaria permiten alistar en sus filas a antiguos asesinos, obviando toda noción de justicia, sustituida por el religioso concepto del arrepentimiento, y con un absoluto desprecio a la nación a la que no representa, pues nada de esto es inseparable del proceso de desnacionalización y proporcional estatalización que lleva necesariamente a llenar todo el espacio de lo público en tal régimen antidemocrático.

martes, 13 de junio de 2017

CRISIS Y PARTIDOCRACIA





Marine Tillé




De mediados de los años 70 para acá España ha pasado de ser la octava potencia económica mundial a la decimoséptima; con las ruinosas condiciones del ingreso en la Comunidad Económica Europea, el peso de la industria en la economía española ha pasado del 37% al 15%; tras el 2008, comienzo oficial de la penúltima crisis económica, el poder adquisitivo de los sueldos en España se ha reducido en un 20%, al tiempo que sufrimos la presión fiscal más alta de la O.C.D.E., y un nivel de paro estructural que dobla el de países de nuestro entorno.

No parece, pues, que la oligarquía partidocrática haya sido la más idónea para el fomentar el crecimiento económico de nuestro país. Así, el Estado de las Autonomías, monstruo administrativo centrífugo creado para alimentar el clientelismo de los nuevos partidos estatalistas, cuesta 100.000 millones de euros al año, y la sola eliminación de duplicidades entre administraciones varias podría eliminar el déficit de la Seguridad Social.

Resulta, en fin, tristemente evidente que una clase política que no representa a los ciudadanos y que sirve sólo al Estado que le paga acabará siendo el verdugo de los súbditos que votan a sus listas de obediencia debida.