Mostrando entradas con la etiqueta REPRESENTACIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta REPRESENTACIÓN. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de junio de 2018

ELECCIONES FRANCESAS EN CÁDIZ


Una mañana esperando el autobús para ir al trabajo me sorprendí mucho al ver colgado de una farola un cartel de propaganda electoral donde un candidato se postulaba para elecciones ... en Marsella.






Para mi sorpresa no era el único, y ya empecé a flipar cuando vi que se habían cambiado los paneles indicativos de lugares cercanos. Supe luego que se trataba del atrezo para una película llamada The Rythm Section que se iba a rodar en Cádiz, y que exigía la transformación de parte del centro histórico en la ciudad de Marsella.













Lamenté entonces el hecho de que esto no fuera más que una ficción, y que los gaditanos no puedan disfrutar, como los ciudadanos de Marsella, de la posibilidad de elegir directamente a su representante en elecciones de distrito uninominal a doble vuelta, donde cada candidato acude (como puede verse en el cartel de la última fotografía) con un suplente, que le sustituye en caso de imposibilidad de mantenerse en el cargo por cualesquiera razones.

Aquí en Cádiz, en cambio, como en el resto de España, no podemos elegir directamente ni siquiera a nuestro alcalde, sino que los súbditos pueden solamente refrendar listas de partido de obediencia debida de parte de los candidatos al jefecillo de partido que les ofrece un sueldo a cargo del Estado, donde pastan los partidos de este régimen que han secuestrado la representación popular.

domingo, 15 de abril de 2018

COMUNITARISMO Y DEMOCRACIA REPRESENTATIVA





René Maltête



En una de las últimas Cartas sobre temas de actualidad que publica Politique autrement, club de reflexión independiente sobre renovación de las democracias en los países desarrollados, dirigido por el sociólogo Jean-Pierre Le Goff, Céline Pina, concejal municipal francesa, denuncia la renuncia de los políticos y la alta administración a defender los ideales y principios de la República frente a la influencia creciente de los islamistas sobre los franceses de confesión musulmana.

La autora señala que del optimismo del fin de la historia anunciado por Fukuyama en 1992 se ha pasado a prestar crédito al vilipendiado Huntington que anunciaba que el mundo postcomunista estaría marcado por el conflicto y el cuestionamiento del modelo consumista liberal occidental por la exigencia identitaria, sobre todo de parte del islamismo entendido como nuevo totalitarismo.

Señala Pina que los políticos se han negado a ver esta realidad, y que, creyendo en el final de las ideologías, se han reconvertido en gestores y comerciantes, dividiendo el cuerpo electoral en clientelas para precisar mejor a qué intereses servir para ganar, conservar, e, incluso, confiscar el poder.

Se remarca, empero, que lo peor de este clientelismo comunitarista es el vínculo que se establece entre el político y el que instrumentaliza su comunidad, como líder autoproclamado, que para autoafirmarse desarrolla una propaganda totalitaria sobre fondo del odio a Francia considerada como impía, del odio a los franceses tenidos por racistas, y sobre la base de reivindicaciones culturales pero sobre todo cultuales, que son contrarias al espíritu de las leyes, y del contrato social.

Así, la presión agobiante de salafistas y hermanos musulmanes ha creado los llamados "territorios perdidos de la república" donde, incluso a pocos kilómetros de Paris, parece cambiarse de espacio y de tiempo, en el que "la inhumación de las mujeres bajo velos que son la mortaja de su igualdad con los hombres y de sus libertades es el primer signo del dominio del islamismo sobre un territorio".

Indica Pina que este clientelismo sistemático con fines electoralistas, que deviene en cerrazón comunitarista y amenaza para la democracia, contó en 2012 con la fundamentación teórica del think-tank Terra Nova, próximo al Partido Socialista, que explicaba que había que abandonar el discurso orientado hacia las clases populares, y sustituirlo por otro dirigido a grupos descritos como minoritarios u oprimidos en razón de sus orígenes en la inmigración, de su sexo (mujeres), y de sus prácticas sexuales (homosexuales). Se termina, pues, por no dirigirse a ciudadanos sino a comunidades. Añade Pina que, para la formación de las listas regionales en vista de las elecciones de ese mismo 2012, y en lo tocante a los candidatos de la "diversidad", se prefirió no a personas provenientes de familias humildes y extranjeras que hubieran terminado fructuosamente sus estudios, sino a otras que hubieran fracasado en la escuela o cometido pequeños delitos, en nombre de una mayor "representación" de la gente de los barrios de la inmigración. "Difícil para este tipo de representante electo -afirma Pina- acceder a la noción misma de interés general o de superar la representación comunitarista en beneficio del interés general, porque eso supondría cortar la rama sobre la que está sentado".

Extrapolando el caso francés a la situación española, puede comprobarse cuán nulamente representativo y pernicioso resulta el sistema electoral proporcional de listas cerradas y abiertas, que abre la puerta a un comunitarismo desestabilizador y totalitario. Apelar, en este sentido, a la homogeneidad del cuerpo electoral y del sujeto constituyente resulta ilusorio, inútil y racista, pues la constitución de las diversas mónadas electorales republicanas, representantes en microcosmos de la sociedad civil, bloquearía esta amenaza comunitarista e identitaria, basada en el victimismo y el sometimiento de los intereses de la mayoría a una minoría insaciable, sostenida y alentada por la ideología socialdemócrata de los políticos de la partidocracia.

miércoles, 21 de junio de 2017

GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS A EXAMEN





Ernesto Thayaht, Il grande nocchiero, 1939




En los últimos exámenes de Selectividad en Andalucía ha provocado una gran polémica la prueba de historia de España, en la que la pregunta versaba sobre el último tema del temario, "Los gobiernos democráticos". Numerosos alumnos, cuyos profesores no habían tenido tiempo material de llegar a aquél, han visto comprometido su futuro, al quedar condicionada la elección de carrera por la reducción en su media provocada por los malos resultados en este prueba.

Para un profesor en activo y a sus alumnos puede parecer difícil concebir que la Comisión que prepara estas pruebas rice el rizo de la dificultad eligiendo tal última parte del temario. Sin embargo, para la mentalidad socialdemócrata de los miembros de dicha Comisión no puede haber parte de la historia de España más importante y más digna de ser obligatoriamente conocida que la de los gobiernos de la partidocracia instaurada por el sucesor de Franco y sus secuaces del régimen franquista y de la oposición consentidora. Así, la Transición, que ya ha sido objeto de pregunta en años anteriores, palidece en importancia ante los gobiernos de los González, Aznar, Zapatero y Rajoy, consolidadores del régimen antidemocrático en el que vivimos, sin libertad de representación política ni separación de poderes, al que los medios de comunicación de la hegemonía cultural y la Enseñanza acólita siguen llamando a las mil veces goebbelianas "democracia".

Lo ocurrido, pues, es una desgraciada demostración adicional de que la mentira en que se basa nuestra vida social y política cotidiana, que necesita ser mil veces repetida haciendo además tabla rasa de lo anterior, sigue cobrándose víctimas en donde menos se espera.

sábado, 20 de mayo de 2017

EL ESPÍRITU DE LA QUINTA REPÚBLICA FRANCESA





Elecciones presidenciales en Francia en 1965



Es sabido que la 5ª República Francesa fue instaurada por el general De Gaulle, que pretendía poner fin al caos institucional de la 4ª República, acentuado por la guerra de Argelia. De Gaulle estableció un sistema electoral mayoritario de distrito uninominal a doble vuelta, frente al antidemocrático sistema proporcional anterior. Era, pues, un sistema parcialmente democrático, pues aseguraba el principio de representación, aunque no la separación de poderes (el poder legislativo debía refrendar el gabinete del Presidente), el otro puntal de la democracia formal. La posterior financiación de los partidos políticos por parte del Estado vino a empeorar esta situación.

En una de las ediciones de su programa Répliques en France Culture, el filósofo Alain Finkielkraut invitaba al profesor y filósofo Philippe Raynaud, autor del libro epónimo del programa, y al periodista político Jean-Claude Casanova. Este último, ante la situación creada en la primera vuelta de las recientes elecciones presidenciales, en la que quedaron eliminados los candidatos de los dos principales partidos de gobierno, y que eventualmente dificultará que el próximo Presidente cuente con una mayoría de apoyo parlamentario, proponía el cambio a un sistema electoral mixto como en Alemania, para asegurar gobiernos de coalición fuertes como en Suiza. Finkielkraut replicaba que De Gaulle había creado precisamente la 5ª República para evitar los débiles gobiernos de coalición de la 4ª. Por su parte, Raynaud comenzaba caracterizando la 5ª República como un sistema partidista (système partisan) de sistema electoral mayoritario a doble vuelta, y llevaba aún más lejos la propuesta de Casanova, al preconizar la instauración de un sistema electoral proporcional, para conseguir alianzas parlamentarias que excluyan al Front National, partido que no se integraría, y que se aprovecha, en cambio, de las ventajas que le ofrece el sistema mayoritario -afirmaciones sorprendentes si se piensa que el mismo FN pide en su programa electoral la instauración del sistema proporcional-. Finkielkraut, a su vez, replicaba que, en tal caso, los jefes de partido formarían las listas electorales a su antojo, y que los partidos usarían el voto del ciudadano para hacer las alianzas que quisieran -justo lo que ocurre en España-.

Sorprende, en fin, el tacticismo cortoplacista de los invitados del meritorio programa, y su falta de conocimientos de teoría política, que les lleva a despreciar los principios de la democracia formal, que el general De Gaulle recuperó parcialmente para su país sin saberlo; docta ignorantia que ahora está en riesgo de ver perder sus frutos ante la catastrófica posibilidad de que Francia se convierta en otro Estado de Partidos como España.

sábado, 11 de marzo de 2017

ELECCIONES MUNICIPALES EN LA MÓNADA ELECTORAL REPUBLICANA DE CÁDIZ





Museo de las Cortes de Cádiz



Las elecciones municipales en una República Constitucional deben celebrarse según el modelo de elecciones separadas para diputados y presidente de la República que caracterizarían las elecciones generales ajustadas al sistema electoral mayoritario. Así pues, los vecinos de cada localidad elegirían por separado al alcalde y al cuerpo de concejales.

La elección directa del alcalde evitaría los cambalaches políticos que configuran el sistema de listas cerradas y bloqueadas del régimen proporcional partidocrático, pues, dado que los electores no eligen realmente un representante, los partidos del Estado hacen con los votos lo que quieren, negociando entre ellos el reparto de cargos y prebendas.

Por su parte, para que la elección de concejales no se viera sometida al programa de listas típico del sistema electoral proporcional, sería tal vez necesario organizar en cada localidad subdistritos electorales uninominales que se ajustaran al número de concejales elegibles asignado a determinado porcentaje de población, previamente establecido por una ley electoral. Así, de cada uno de esos subdistritos saldría elegido un único concejal, a doble vuelta si fuera necesario.

Tal sistema fomentaría la participación ciudadana en la vida municipal a través, por ejemplo, de las Asociaciones de Vecinos, en cuyos locales harían sus presentaciones y mítines los candidatos, y donde los concejales electos podrían recibir las peticiones y propuestas de los electores de sus distritos.

Se trataría, en suma, de una democracia formal, única vía posible, salvo que se crea en la demagogia de los partidos oligárquicos actuales, para el avance en una democracia social.

sábado, 4 de marzo de 2017

CÁDIZ, MÓNADA ELECTORAL REPUBLICANA






Detalle de la maqueta de Cádiz de 1779 (Museo de las Cortes de Cádiz)




En su obra "Teoría Pura de la República" D. Antonio García-Trevijano estudia el sujeto de la representación política; rechaza que sea el individuo, como creyó la Revolución Francesa, o la clase social, como pensó el comunismo, y tomando de Leibniz el concepto de mónada entendida como unidad irreductible, crea la noción de mónada electoral:



 “En una comunidad nacional homogénea de gran extensión territorial, con abundantes vías de comunicación y de información, se pueden percibir peculiares diferencias de personalidad colectiva, que aún perduran en regiones definidas por su cultura lingüística, jurídica o folclórica, y en municipios rurales alejados de las grandes urbes. Esas peculiaridades, que deben reflejarse en las elecciones municipales, carecen de entidad suficiente para considerarse ajenas a un cuerpo electoral de ámbito nacional. En las elecciones presidenciales, el conjunto de ciudadanos con derecho a voto constituye una homogénea y única mónada electoral.
     Para que en las elecciones legislativas exista la misma o similar homogeneidad social, los distritos electorales han de contar con la población mínima que reproduzca la estructura social de la comunidad nacional. Ese problema no se plantea en las ciudades de más de cien mil habitantes. Pero, por las razones apuntadas en la anterior introducción al tema electoral, la necesaria igualdad demográfica de las circunscripciones electorales exige que la unidad representativa de la pluralidad social, sea el censo electoral correspondiente a cien mil personas vecinales o comarcales. Cada distrito electoral constituye así la unidad irreductible de la representación política en mónadas sociológicas res-publicanas, incluso en las Monarquías. La desusada palabra mónada responde a la actual novedad del concepto político que expresa.

[...]

La mónada de distrito, no los individuos ni los partidos, es el único sujeto posible de la acción política de representar, así cómo la mónada nacional es el único sujeto posible de la acción política de ejecutar. Los diputados tienen el monopolio de la representación particular, el presidente de la República, el de la ejecución representativa de lo general. En aquéllos domina la representación sobre la representatividad, en éste, lo representativo sobre lo representante, pues ha sido elegido para un cargo de ejecución y no de representación”
cf. A. García-Trevijano, Teoría Pura de la República, El buey mudo, Madrid, 2010, pp. 467-468, 473


España quedaría, pues, constituida en unas 400 mónadas electorales de unos cien mil habitantes, microcosmos representativo del macrocosmos sociológico nacional. Dichas mónadas constituirían distritos electorales uninominales a doble vuelta según el sistema electoral mayoritario, y no el proporcional de listas cerradas y bloqueadas de la partidocracia, que elimina así el principio de representación política, y por tanto, uno de los pilares de la democracia formal junto a la separación de poderes.

Cádiz capital formaría de por sí una mónada republicana, porque representa la totalidad de la cosa pública (res publica) que es la materia de la República. De la mónada republicana gaditana saldría elegido un solo diputado que se integraría en la cámara de representantes legislativa, sujeto, empero, a una posible revocación si no cumpliera el mandato otorgado por los electores.

Cuán lejos queda esto, en fin, del sistema neofascista de integración de las masas en el Estado, que caracteriza al sistema electoral proporcional, en el que los votantes no hacen más que refrendar lo que ya han elegido los jefes de cada partido (no olvidemos que en España nadie puede presentarse a los comicios si no forma parte de un partido), y en el que los diputados se sienten naturalmente desvinculados de los intereses de su distrito, y no tienen siquiera que conocerlo, pues sólo están para obedecer las consignas de aquél o aquéllos a quienes deben el sustento.