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domingo, 15 de abril de 2018

COMUNITARISMO Y DEMOCRACIA REPRESENTATIVA





René Maltête



En una de las últimas Cartas sobre temas de actualidad que publica Politique autrement, club de reflexión independiente sobre renovación de las democracias en los países desarrollados, dirigido por el sociólogo Jean-Pierre Le Goff, Céline Pina, concejal municipal francesa, denuncia la renuncia de los políticos y la alta administración a defender los ideales y principios de la República frente a la influencia creciente de los islamistas sobre los franceses de confesión musulmana.

La autora señala que del optimismo del fin de la historia anunciado por Fukuyama en 1992 se ha pasado a prestar crédito al vilipendiado Huntington que anunciaba que el mundo postcomunista estaría marcado por el conflicto y el cuestionamiento del modelo consumista liberal occidental por la exigencia identitaria, sobre todo de parte del islamismo entendido como nuevo totalitarismo.

Señala Pina que los políticos se han negado a ver esta realidad, y que, creyendo en el final de las ideologías, se han reconvertido en gestores y comerciantes, dividiendo el cuerpo electoral en clientelas para precisar mejor a qué intereses servir para ganar, conservar, e, incluso, confiscar el poder.

Se remarca, empero, que lo peor de este clientelismo comunitarista es el vínculo que se establece entre el político y el que instrumentaliza su comunidad, como líder autoproclamado, que para autoafirmarse desarrolla una propaganda totalitaria sobre fondo del odio a Francia considerada como impía, del odio a los franceses tenidos por racistas, y sobre la base de reivindicaciones culturales pero sobre todo cultuales, que son contrarias al espíritu de las leyes, y del contrato social.

Así, la presión agobiante de salafistas y hermanos musulmanes ha creado los llamados "territorios perdidos de la república" donde, incluso a pocos kilómetros de Paris, parece cambiarse de espacio y de tiempo, en el que "la inhumación de las mujeres bajo velos que son la mortaja de su igualdad con los hombres y de sus libertades es el primer signo del dominio del islamismo sobre un territorio".

Indica Pina que este clientelismo sistemático con fines electoralistas, que deviene en cerrazón comunitarista y amenaza para la democracia, contó en 2012 con la fundamentación teórica del think-tank Terra Nova, próximo al Partido Socialista, que explicaba que había que abandonar el discurso orientado hacia las clases populares, y sustituirlo por otro dirigido a grupos descritos como minoritarios u oprimidos en razón de sus orígenes en la inmigración, de su sexo (mujeres), y de sus prácticas sexuales (homosexuales). Se termina, pues, por no dirigirse a ciudadanos sino a comunidades. Añade Pina que, para la formación de las listas regionales en vista de las elecciones de ese mismo 2012, y en lo tocante a los candidatos de la "diversidad", se prefirió no a personas provenientes de familias humildes y extranjeras que hubieran terminado fructuosamente sus estudios, sino a otras que hubieran fracasado en la escuela o cometido pequeños delitos, en nombre de una mayor "representación" de la gente de los barrios de la inmigración. "Difícil para este tipo de representante electo -afirma Pina- acceder a la noción misma de interés general o de superar la representación comunitarista en beneficio del interés general, porque eso supondría cortar la rama sobre la que está sentado".

Extrapolando el caso francés a la situación española, puede comprobarse cuán nulamente representativo y pernicioso resulta el sistema electoral proporcional de listas cerradas y abiertas, que abre la puerta a un comunitarismo desestabilizador y totalitario. Apelar, en este sentido, a la homogeneidad del cuerpo electoral y del sujeto constituyente resulta ilusorio, inútil y racista, pues la constitución de las diversas mónadas electorales republicanas, representantes en microcosmos de la sociedad civil, bloquearía esta amenaza comunitarista e identitaria, basada en el victimismo y el sometimiento de los intereses de la mayoría a una minoría insaciable, sostenida y alentada por la ideología socialdemócrata de los políticos de la partidocracia.

sábado, 10 de marzo de 2018

LA MUERTE DE LOS ORDINALES






Pierre Pelegrini


Los ordinales en español están en franca vía de extinción. Es cierto que, por su derivación latina, resultan de aprendizaje más dificultoso. Otras lenguas romances, como el francés, han desarrollado un sistema de ordinales más sencillo a través del sufijo -ième. Pero la cuestión se torna diferente, desde el momento en que parece que se ha renunciado a enseñarlos y a utilizarlos en medio escolar y culto (así se puede encontrar escritores, no por ello menos pomposos, que renuncian a su uso). Los números ordinales, como dice la RAE "expresan orden o sucesión en relación con los números naturales e indican el lugar que ocupa, dentro de una serie ordenada, el elemento al que se refieren. Por lo tanto, no cuantifican al sustantivo, como los cardinales, sino que lo identifican y lo individualizan dentro de un conjunto ordenado de elementos de la misma clase". No puede ser lo mismo, pues, hablar de 'treinta y dos edición' 'o 'la edición número treinta y dos' (que no evocan en absoluto un orden), en vez de 'trigésimo segunda edición'. Aparte de eso, los ordinales, a diferencia de los cardinales, expresan variaciones de género y número, y no deben confundirse tampoco con los números fraccionarios. No extrañaría, por otra parte, que la RAE en su política de facilonería guay y contrasentido gramatical, acabara declarando sustituible el ordinal por el cardinal, igual que acaba de hacer con el imperativo por el infinitivo en el caso del verbo 'ir'.

Uno piensa, entonces, en el Anti-Adán de Cioran, en el hombre que va desaprendiendo palabras, al contrario del prístino Adán dando nombre a cosas y animales en el Edén, o en la neolengua de Orwell, fruto de un empobrecimiento deliberado. Tal vez en el mundo de nuestros días, marcado por la cantidad (también viene a la mente el título "El reino de la cantidad" de Réné Guénon), la noción de orden, preeminencia, individualización y variedad que marca el ordinal cede inconscientemente ante el peso bruto de la cantidad indiferenciante, y falsamente democrática.

domingo, 18 de febrero de 2018

ARTE DEGENERADO





J.W. Waterhouse, "Hylas and the nymphs" (1896). En su blog el artista e ilustrador John Coulthart muestra otras obras ilustradoras del mito, bastante más animadas que la hierática composición de Waterhouse.



"Arte degenerado" (Entartete Kunst) fue el título de una exposición celebrada por el régimen nacionalsocialista en Münich en 1937, en la que se mostraban de forma caótica y con carteles irrisorios obras de arte moderno incautadas a colecciones de arte y museos alemanes. Las tres primeras salas estaban organizadas temáticamente, siendo la primera dedicada a obras presentadas como denigratorias hacia la religión, la segunda a obras de artistas judíos, y la tercera a piezas consideradas insultantes hacia la mujer, los soldados, y los campesinos alemanes.

Recientemente, la Manchester Art Gallery retiró de su exposición permanente el cuadro "Hylas and the nymphs" del pintor prerrafaelista J.W. Waterhouse, en un acto que el museo consideraba un "desafío hacia la fantasía victoriana del cuerpo de la mujer como una forma decorativa pasiva o una femme fatale". La conservadora del museo, Clare Gannaway, declaró que las recientes campañas antiacoso como #metoo habían influido en la decisión de la galería. En lugar del cuadro se colocó un cartel, en el que se justificaba su retirada como un modo de "animar conversaciones sobre nuestra manera de mostrar e interpretar las obras de arte", al tiempo que el personal del museo invitaba a los visitantes a colocar post-it en el hueco dejado. En todo caso, fueron incluso retiradas las postales de este cuadro a la venta en la tienda del museo, y la conservadora declaró que el cuadro "probablemente" volvería a ser colgado, pero "hopefully contextualised quite differently. It is not just about that one painting, it is the whole context of the gallery.” Tras una agria polémica y una recogida de firmas, el Ayuntamiento de Manchester, de quien depende el museo, ha obligado a éste a restituir el cuadro a su lugar.

La manera de actuar de la conservadora ha sido muy esclarecedora de la manera de actuar del neototalitarismo que anida bajo la ideología socialdemócrata propia de la Partidocracia: de manera similar a como los nazis interpretaban el arte de acuerdo con su ideología, permitiéndose el dar carta de  naturaleza a unas obras y a otras no, exhibiendo estas últimas para ridiculizarlas, y luego venderlas en el extranjero o quemarlas, la conservadora retira el cuadro de Waterhouse e incluso sus postales, bajo el imperativo de su propia ideología, que niega, como la de los nazis, un valor estético per se a la creación estética, y, promete devolverla a exposición, en todo caso -y esto es en sí una posición autoritaria- dentro de un contexto bastante diferente, es decir, en una sala destinada a mostrar -y denunciar- obras de "arte degenerado" en cuanto "cosificador" del cuerpo femenino, e incitador a la violencia sexual (todo lo cual podría resultar evitable, por ejemplo, cubriendo las figuras femeninas con adminículos como el burka, -hay extremos, no tan extremos, que se tocan- en paralelo con los velos que acabaron cubriendo los frescos de la Capilla Sixtina).

Es de notar, en fin, que el falso manto de democracia con que se quiere cubrir esta enésima utilización y censura del arte explica el expediente de proponer a los visitantes de dejar su opinión en el vacío acusador del cuadro, usando así la estadística, arma dilecta de la socialdemocracia, para dar el paso de retirar obras de arte similares, y lesivas para tal visión del mundo. Afortunadamente, los cultos visitantes y conocedores del museo han dado la batalla por el arte, ¿pasaría algo así en nuestro país, vanguardia de todas estas manipulaciones estúpidas?

domingo, 17 de diciembre de 2017

EL LENGUAJE INCLUSIVO COMO IMPOSICIÓN IDEOLÓGICA PARTIDOCRÁTICA





Robert Doisneau




En una reciente emisión del programa Répliques de France Culture su director, el filósofo Alain Finkielkraut, entrevistaba al primer ministro francés Edouard Philippe con ocasión de la publicación de su libro Des hommes qui lisent. En un momento dado el entrevistador recordaba al invitado su reciente decisión de eliminar de las publicaciones oficiales del Estado la escritura inclusiva, inmediatamente criticada por el diario Le Monde. El Primer Ministro señalaba que los textos oficiales debían reflejar el francés tal que se lo escribe, y, que, respetando la evolución natural de la lengua, existe una convención que sanciona el uso, y que aquélla debe ser respetada más allá de la proliferación de diversas ortografías. Finkielkraut en su réplica indicaba que el uso del point médian ("punto medio") que aparece en la escritura inclusiva francesa (ej.:  Des élèves appliqué·e·s; que en español se manifiesta frecuentemente por el aberrante uso de la arroba (ej: alumn@s) para hacer "visible" la forma femenina, no es una evolución de la lengua, sino una convención que hace violencia al uso, y que si los mismos que defienden esta escritura, como Le Monde o Libération la usaran en sus ediciones, perderían a sus lectores, en reacción a este "tartamudeo impuesto" (bégaiement imposé), pues para reformar la lengua hace falta escucharla, como en el caso de formas femeninas que se desarrollan naturalmente como romancière, préfète, ambassadrice, etc.

En España, en cambio, la administración impone sí o sí el uso del lenguaje inclusivo, y se pide a los funcionarios que lo usemos en nuestras comunicaciones internas, para evitar la predominancia del masculino genérico, considerado como signo de "lenguaje sexista" o "machista" (ej.: utilizar "quienes" por "los que", "alumnado" en vez de "alumnos", hablar de "personas", etc.; -alguna vez me he encontrado con la hipercorrección de alumnos que decían el alumnado y la alumnada-). Tal zafia ignorancia del funcionamiento del sistema abstracto de la lengua, regido por el principio de economía, y tal burda ideologización de ésta no responde a un verdadero interés por aumentar las cotas de igualdad entre hombres y mujeres, pues a nadie se le escapa que esto redunda en un mero nominalismo farragoso, sino al designio de desarrollar etiquetas para identificar a los "progresistas" frente a los "retrógrados sexistas /machistas" que se caracterizarían por el uso normal de la lengua en el seno de una sociedad crecientemente sectaria.

Así, no he escuchado a ninguna formación política del régimen, ni siquiera a los socialdemócratas violáceos de Podemos, proponer que las pensiones de manutención para los hijos de divorciadas sean ejecutivas. Existen, de hecho, muchos casos de mujeres sobre las que sus ex maridos ejercen con delectación esa forma de maltrato que consiste en no pagar las pensiones de sus hijos, pues esos miserables saben que una mujer no va a abandonarlos, y ellos, por supuesto, sí, sin que a la señora que se ve obligada a limpiar escaleras le quede otro recurso que pagarse procurador y abogado para iniciar un largo y tortuoso proceso judicial para obtener aquello que no le debería ser negado (ese mismo partido que luego se niega a readmitir en Cádiz a una mujer trabajadora que ganó un juicio por despido improcedente al anterior consistorio pepero). La partidocracia, en fin, por su conciencia de clase privilegiada ajena a la sociedad civil, siempre desconfía de quien se atreve a reclamar sus derechos, y no tiene empacho, en cambio, en multiplicar las arrobas, y en llamar "machista" o "androcentrista" (que parece, sin serlo, más inteligente) a quien habla en román paladino.

domingo, 22 de octubre de 2017

VOLAPÜK PEDAGÓGICO





Jerome Abramovitch




En 1879 el sacerdote alemán Johann Martin Schleyer creó una lengua artificial, a la que llamó volapük, como lenguaje de comunicación internacional. Tras un gran éxito inicial, entró en declive cuando su fundador la declaró objeto de su propiedad, ante las demandas de sus seguidores de introducir reformas en su gramática para facilitar su aprendizaje.

Procediendo de igual manera que las sectas, según señala Mercedes Ruiz Paz en su libro La secta pedagógica (02003), la pedagogía hizo creer a los maestros que poseía la verdad absoluta sobre la educación (antes "enseñanza"). Su implantación se realizó imponiendo un nuevo lenguaje para iniciados que incorporaba inevitablemente la ideología oculta -en este caso, la socialdemócrata- que alimentaba todo el proceso. Fue el PSOE quien elevó una ideología a rango de dogma convirtiéndola en ley educativa a comienzos de los años 90 del pasado siglo, la LOGSE.

Tal ley decretaba el establecimiento de la escuela comprensiva en la llamada E.S.O., un modelo que ya había fracasado en Inglaterra, y que se pretendía "moderno, progresista, y antielitista", es decir, teñido de ideología, y que quería a todos los alumnos agrupados por la misma edad en las mismas aulas recibiendo todos la misma enseñanza hasta los 16 años. Pero según señalaba Ruiz Paz: "Como las diferencias en el ser humano son naturales, para poder llegar a todos, la enseñanza terminó rasándose a la baja y limitándose a dar, también en secundaria, unos conocimientos básicos al alcance de todos los alumnos -de ahí la exigencia administrativa de precisar los "conocimientos mínimos" que permitieran el aprobado-. La comprensividad convertía a la secundaria en una extensión de la primaria" (o.c. p. 96).

Ante esta realidad humana diversa, que choca con el monolistimo perceptivo de lo fenoménico propio de la ideología, la jerga educativa creó el concepto de "atención a la diversidad del alumnado" -el masculino genérico se había convertido ya en un rasgo de lenguaje sexista para la ignorancia lingüística interesada de quien quiere imponer su ideología a los demás-, por el que el mismo sufrido profesor que enseña a 30 alumnos debe ofrecer al mismo tiempo "atención educativa" a alumnos que no pueden seguir el plan de estudios normal por falta de capacidad (aunque ya se encargan de clasificarlos en forma de diagnóstico: hiperactividad, déficit de atención -el lenguaje, en estos casos, construye la realidad-) o por discapacidades, a veces severas, auditivas o visuales. Tras los duros e ineficaces viejos tiempos de la LOGSE los desastrosos resultados han llevado a que se alivie en cierta medida la situación creando programas específicos para estos alumnos con "déficits cognitivos" en aulas especiales, aunque no se toman medidas en todos los casos con los alumnos con discapacidades sensoriales, que precisarían contar, al menos, con un profesor de apoyo en las aulas ante la entelequia de ofrecer una "atención a la diversidad" adecuada, que no quede en un mero buenismo hipócrita.

Este concepto ha tenido una última vuelta de tuerca ideológica con la creación de la llamada "atención a la diversidad afectivo-sexual del alumnado". Sería difícil no concebir tal "atención" de una manera que no fuera una intromisión intolerable en la intimidad y privacidad de los alumnos, si no se la entiende como una estrategia para el adoctrinamiento en la ideología de género, tanto más preocupante, si no se pretende enseñar la distinción entre "sexo" y "género" establecida por el feminismo clásico (véase a este respecto la tesis doctoral de Melani Penna Tosso, Formación del profesorado en la atención a la diversidad afectivo-sexual, 02012, el más amplio y documentado estudio accesible en la Red), y ya reconocida por la Junta de Andalucía en sus propios documentos (“Programa de Educación Afectivo Sexual. Educación Secundaria” I. Sexualidad, educación sexual y género. Autor: Fernando Barragán Medero Edita: Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia e Instituto Andaluz de la Mujer), y lo que se pretenda, digo, sea la extensión de doctrinas como la llamada "teoría queer" que:

"Crítica del sexo como característica biológicamente determinada frente a las teorías feministas, que en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, establecen la distinción entre el sexo, como una dotación biológica y el género, como un constructo social que nos es asignado en función del sexo que tenemos cada persona, la “teoría queer” plantea que el sexo no sería una característica biológicamente determinada (Trujillo, 2008). El sexo, para los postulados de la “teoría queer”, sería una consecuencia del género que tenemos. Es decir, culturalmente se nos asigna un género que va a marcar nuestro sexo, lo va a configurar y perfilar. Así el género, la cultura, determina el desarrollo del sexo de cada individuo, o, como afirma Delphy (1985) que: “la práctica social, y solo esta, trasforma en categoría de pensamiento un hecho físico en si mismo desprovisto de sentido” (Delphy, 1985: 118). [...] estos autores entienden que los sexos masculinos y femeninos son un constructo social y político que se legitima mediante argumentos que apelan a la biología, a lo que es natural frente a lo que no resulta natural, deslegitimando lo que no es natural y legitimando lo que si resulta natural. Desde esta lógica una persona transexual iría contra la naturaleza de su sexo, al intentar y las personas que nacen hombres o mujeres serían más hombres y mujeres que las personas transexuales, cuyo sexo es un producto artificial y no algo natural. Esta perspectiva del sexo como un producto “biopolítico” (Foucault, 1976; Preciado, 2005) ha generado disputas dentro del propio movimiento LGBT y ha marcado el distanciamiento de este movimiento con respecto a la teoría queer. (M. Penna Tosso, o.c.p. 211)

Así pues, desde la teoría queer, se considera que la sexualidad es una construcción, social, política y lingüística que no debe basarse, por lo tanto, en argumentos supuestamente biológicos que no dejan de ser argumentos “biopolíticos” (Foucault, 1976; Preciado, 2005). (Ib. p. 212)

Crítica a la rigidez de las identidades: La “teoría queer” plantea que la identidad es un constructo en permanente redefinición y que la identidad sexual no tiene que ser un rasgo físico de las personas a lo largo de toda su vida, sino una construcción social abierta a permanentes reconstrucciones y redefiniciones (Córdoba García, 2005; Pérez Navarro, 2005), que debe ser permanentemente asumida e inmediatamente puesta en cuestionamiento (Gallop, 1982). De esta manera, desde la teoría queer se rechaza la presión social y política que actúa en cada persona y limitando la diversidad afectivo-sexual (Butler, 1993, 2001 y 2009). Podríamos afirmar, siguiendo este razonamiento, que hoy las identidades son heterogéneas, cambiables y de límites fluidos. Son antes un proceso que algo que nos viene dado desde el nacimiento (Viñuales, 2002). Butler (1993) establece el concepto de “performidad” para describir una identidad sexual y un sexualidad que cambia permanentemente, que se trasforma en función del contexto en el que se desarrolla (Córdoba García, 2005; Preciado, 2005).[...] . De cara a la presente investigación consideramos pertinente tomar en consideración las ideas y los planteamientos de la “teoría queer” anteriormente expuestos, al dar una visión más abierta de la sexualidad y de la diversidad afectivo-sexual. Por ello a partir de ahora, en el presente documento, emplearemos la denominación de “movimiento LGBTQ”, por ser esta la denominación más extendida e nivel mundial en los últimos años. (Ib., o.c., p. 214-215)



Estimo que igual que debe rechazarse la enseñanza confesional de la religión en la escuela pública en nombre de la neutralidad ideológica de ésta, debe también criticarse en nombre del rigor científico que también debería caracterizarla, la preconización de teorías que niegan entidad ontológica a ciencias como la biología y la convierten en un instrumento al servicio de un puro nominalismo ideológico.

Cierto es que se habla de la necesidad de tal "atención a la diversidad afectivo-sexual" como modo de combatir la homofobia, pero es verdad también que la Junta cuenta ya con sus propios protocolos contra el acoso escolar, y por la defensa de la identidad de género, por lo que la aplicación de tal "atención" sería -me temo- empleada para la divulgación de ideologías ajenas al rigor científico y moldeadoras de conciencias a través del control del lenguaje.


viernes, 8 de septiembre de 2017

PATAFÍSICA PARTIDOCRÁTICA





Joan Miró, "cabeza de payés catalán"



En 1911 se publicó a título póstumo una novela de Alfred Jarry titulada Gestes et opinions du Docteur Faustroll, pataphysicien, donde se definía la patafísica como "ciencia de las soluciones imaginarias", concepto que tuvo gran influencia en el movimiento surrealista, y llevó a la creación de un paródico collegium pataphysicum en 1948, entre cuyos miembros figuraron artistas como Boris Vian, Marcel Duchamp, Raymond Queneau o Joan Miró.

Sin duda, no desmerecerían de ser integrantes de este insigne Colegio aquellos representantes de la eximia partidocracia española que están proponiendo estos días como solución al proceso independentista catalán la celebración de nuevas elecciones. Estos patafísicos de la clase política oligárquica, que, de acuerdo con su conciencia de tal, no pueden ver a sus conmilitones catalanes como enemigos, les proponen que jueguen al juego de las votaciones para re-repartirse el poder, a ver si esta vez están más contentos con la cuota que obtengan. Entretanto, el gobierno, descartando desde hace cinco años la facilona solución de procesar por el delito de sedición recogido en el código penal a los nacionalistas catalanes, sus aliados de casta explotadora y corrupta, experimenta en su laboratorio patafísico con expedientes como las llamadas al diálogo, la financiación abusiva respecto a la de otras regiones, y los pellizcos de monja judiciales. Por su parte, la oposición sugiere la creación de un patafísico Estado plurinacional, cuyo número de naciones exigirá probablemente la celebración de una sesión plenaria del Colegio, pues el líder de aquélla ha afirmado recientemente que "todas las naciones son España". Todos ellos coinciden, al menos, en la existencia del patafísicamente socialdemócrata "derecho a decidir", ya se sabe, el derecho a decidir sobre cosas incluso no decidibles, como si lloverá mañana, la existencia de Dios, o la de una nación, que es un hecho histórico sobrevenido e independiente de la voluntad de cualesquiera generaciones, presentes o futuras.

Toda esta situación es, en fin, una triste prueba más de cuán nociva es la partidocracia para sus súbditos, pues los partidos de este régimen hacen suyo el Estado, de suerte que los presunto nacionalistas no son más que estatalistas que quieren un Estadito propio donde ejercer un poder sin control y blindado frente a instancias judiciales superiores que conocieran de su mayúscula corrupción. La nación, pues, no la conocen ni les importa, pues ya poseen un aparato represor y propagandístico con el que acallar las protestas de la población por las catastróficas consecuencias económicas que tendría su proceso independentista.

martes, 25 de julio de 2017

SISTEMA, NORMA Y HABLA EN EL LENGUAJE POLÍTICO





Réné Magritte



Con el designio de superar la insuficiente dicotomía entre langue y parole establecida por Ferdinand de Saussure, fundador de la lingüística moderna, el lingüista Eugenio Coseriu ideó una distinción tripartita entre sistema, norma y habla:

Sobre la base del mismo hablar concreto, única realidad investigable del lenguaje, han de elaborarse, según nosotros, los conceptos de norma y sistema, mediante una visión retrospectiva que tenga en cuenta las relaciones entre los actos lingüísticos concretos y sus modelos. [...] Es decir que el hablante utiliza, para la expresión de sus intuiciones inéditas, modelos, formas ideales que encuentra en lo que llamamos "lengua anterior" (sistema precedente de actos lingüísticos). O sea que el individuo crea su expresión en una lengua, habla una lengua, realiza concretamente en su hablar moldes, estructuras de la lengua de su comunidad. En un primer grado de formalización, esas estructuras son simplemente normales y tradicionales de la comunidad, constituyen lo que llamamos norma; pero, en un plano de abstracción más alto, se desprenden de ellas mismas una serie de elementos esenciales e indispensables, de oposiciones funcionales: lo que llamamos sistema. [...] Vale decir que el sistema y la norma no son realidades autónomas y opuestas al hablar [...] sino formas que se comprueban en el mismo hablar, abstracciones que se elaboran sobre la base de la actividad lingüística concreta, en relación con los modelos que ella utiliza. (E. COSERIU, Teoría del lenguaje y lingüística general. Cinco estudios, 3ª ed., pp. 94-95)

El sistema es, pues, una abstracción consistente en una red de oposiciones funcionales (de acuerdo con el principio de la lingüística estructural que concibe la lengua como un sistema de oposiciones relevantes), que se ve mediatizada por una abstracción de segundo grado llamado norma que limita las posibilidades expresivas del sistema. De tal suerte, como afirma Coseriu, "el individuo conoce o no conoce la norma y tiene mayor o menor conocimiento del sistema. Al no conocer la norma, se guía por el sistema, pudiendo estar o no de acuerdo con la norma (creación analógica)" (o.c. p.99) Por ejemplo, el uso de "rompido" o "andé" frente a los normales "roto" y "anduve". Por otra parte, el hablante puede saltarse deliberadamente la norma, y aprovecharse de las posibilidades que le ofrece el sistema, como ha sido el caso de los grandes escritores, creadores y renovadores en el idioma.

En la actualidad puede observarse con preocupación cómo el lenguaje de la política intenta, a través de la escuela y los medios de comunicación, convertirse en una nueva norma, que sustituya a la norma colectiva actual. Este antinatural esfuerzo provoca violencias al sistema, el lugar donde se encuentran la norma y el habla. Así, la machaconamente impuesta distinción en plural entre masculino y femenino, "compañeros y compañeras", "alumnos y alumnas", se opone a la oposición privativa del sistema que tiene al masculino plural como término no marcado, es decir, como el término de la oposición (masculino/femenino) que puede representar a ambos en el plural, según el principio de economía lingüística (tal violencia sistémica ha dado lugar a la chapucera solución de la utilización de nombres colectivos como "alumnado" o "profesorado"). Todo ello para evitar un llamado "lenguaje sexista", como si el lenguaje fuera un ser vivo y racional, que pudiera asumir tal postura ideológica, la de la socialdemocracia y la perspectiva de género, y no un sistema de relaciones opositivas destinadas a facilitar la comunicación humana.  (Así, el año pasado, formando parte de una comisión para la redacción de un llamado Plan Estratégico de Desarrollo de las Lenguas en Andalucía [P.E.D.L.A.] mi sorpresa fue mayúscula, cuando uno de los representantes de la Junta se ofreció en nuestra última reunión de trabajo en Torre Triana para eliminar todos los "rasgos sexistas" del borrador resultante).

La característica más perniciosa, por tanto, de esta nueva norma es, esencialmente, su carácter ideológico, que impone, asimismo, limitaciones severas en el uso del léxico tradicional para evitar presuntas discriminaciones y actitudes fóbicas frente a colectividades diversas. Se trata, en resumidas cuentas, del afán de control del pensamiento a través del control del lenguaje. El hablante, pues, debe resistirse a esta norma colectiva, y ser consciente de la libertad que está ínsita en la misma naturaleza de la lengua.

miércoles, 21 de junio de 2017

GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS A EXAMEN





Ernesto Thayaht, Il grande nocchiero, 1939




En los últimos exámenes de Selectividad en Andalucía ha provocado una gran polémica la prueba de historia de España, en la que la pregunta versaba sobre el último tema del temario, "Los gobiernos democráticos". Numerosos alumnos, cuyos profesores no habían tenido tiempo material de llegar a aquél, han visto comprometido su futuro, al quedar condicionada la elección de carrera por la reducción en su media provocada por los malos resultados en este prueba.

Para un profesor en activo y a sus alumnos puede parecer difícil concebir que la Comisión que prepara estas pruebas rice el rizo de la dificultad eligiendo tal última parte del temario. Sin embargo, para la mentalidad socialdemócrata de los miembros de dicha Comisión no puede haber parte de la historia de España más importante y más digna de ser obligatoriamente conocida que la de los gobiernos de la partidocracia instaurada por el sucesor de Franco y sus secuaces del régimen franquista y de la oposición consentidora. Así, la Transición, que ya ha sido objeto de pregunta en años anteriores, palidece en importancia ante los gobiernos de los González, Aznar, Zapatero y Rajoy, consolidadores del régimen antidemocrático en el que vivimos, sin libertad de representación política ni separación de poderes, al que los medios de comunicación de la hegemonía cultural y la Enseñanza acólita siguen llamando a las mil veces goebbelianas "democracia".

Lo ocurrido, pues, es una desgraciada demostración adicional de que la mentira en que se basa nuestra vida social y política cotidiana, que necesita ser mil veces repetida haciendo además tabla rasa de lo anterior, sigue cobrándose víctimas en donde menos se espera.

sábado, 3 de junio de 2017

BUSCAR LA LIBERTAD POLÍTICA COLECTIVA NO ES NEOLIBERAL




George Washington y Bernie Madoff (Weimar art blog)


El neoliberalismo o liberalismo de nuestros tiempos no es democrático, pues no concibe la libertad política colectiva, contentándose con los regímenes parlamentarios a cuya sombra creció. Queda, por otra parte, en el terreno de lo utópico, pues la desregulación absoluta de la economía es una pura quimera. Moralmente es también rechazable pues pensar en poner la organización de la sociedad en mano de los ricos es aberrante (aunque es ya sabido que son los gabinetes técnicos de las empresas del IBEX los que elaboran las leyes que luego aprueba en su parlamento la oligarquía partidocrática, que es de una mediocridad descorazonadora).

Lo mismo que es absurdo considerar neoliberal la búsqueda de la libertad política colectiva, sería igual de incongruente tenerla por comunista, pues éste apuesta por la revolución de la libertad, no de la igualdad, utopía con la que se llenan la boca los viejos y nuevos demagogos como los de Podemos, cuya ambición totalitaria se enmascara bajo su propuesta de democracia social que choca contra la propia naturaleza humana, marcada por la desigualdad. En cambio, la consecución de la libertad política colectiva podría facilitar la reducción de la desigualdad de oportunidades tomada como uno de los rasgos de la sociedad neoliberal.

  



domingo, 23 de abril de 2017

EL (CASI) PERFECTO SOCIALDEMÓCRATA





Otto Dix



El socialdemócrata de nuestros días encuentra radical cualquier afirmación de certeza política que se presente como tal, y, no como sujeta a relativización; prefiere, pues, las opiniones que caigan en el dominio de lo soft y light, de acuerdo con la sentimentalización con la que sustituye el pensamiento crítico, que se manifiesta en el predominio de la consigna emotiva sobre el criterio. Esa será, por ejemplo, la opinión que le merecerá la idea de la falta de libertad política colectiva, que le obligaría a sacudir su conciencia voluntariamente adormecida, y apartarse de las causas que prefiere defender, y que le permiten justificarse a sí mismo como "progresista" sin cuestionar el statu quo político, el de la partidocracia corrupta y protototalitaria, y al mismo tiempo colocarse bajo el paraguas del Estado, que quizás llegue incluso a subvencionar sus iniciativas políticamente correctas en el terreno medioambiental y ciudadano. En este aspecto, sería preciso hacer una distinción entre las personas verdaderamente altruistas, y el socialdemócrata; aquéllas colaborarán, por ejemplo, con sociedades protectoras de animales, ONGs humanitarias, y voluntariados de ayuda a necesitados, es decir, estarán dispuestas a sacrificar tiempo y dinero por los demás.

Por otra parte, su proverbial afabilidad, la tolerancia que le caracteriza (la tolerancia entendida como virtud de las oligarquías, la de los que se consideran superiores a los demás, frente al respeto, virtud de los demócratas, que consideran a los demás sus iguales -es sintomático, pues, que estas gentes hablen constantemente de tolerancia, no de respeto-) sucumben a veces inesperadamente a súbitas explosiones de ira ante cualquier "retrógrado", al que lleven ya demasiado tiempo tolerando en su benevolente hipocresía.

domingo, 19 de febrero de 2017

EL TRIUNFO DE LA IDEOLOGÍA SOCIALDEMÓCRATA





Anastasia Rudenko




Tras la derrota de las potencias del Eje por el ejército norteamericano, la superpotencia no se preocupó de dotar a las naciones europeas de un sistema político similar al suyo, es decir, una democracia formal de corte presidencialista, con separación de poderes y principio de representación política con elecciones separadas para el poder legislativo y el ejecutivo, sino que sacó de los escombros a los políticos derrotados en su día por el nazifascismo como de Gasperi, Schumann y Adenauer, los llamados Padres fundadores de la Unión Europea en impropia analogía con los Padres fundadores de la Constitución norteamericana, para que recuperaran el sistema proporcional de listas que dio el poder al nazismo en 1933, concebido por aquél como medio de integrar a las masas en el Estado, eliminando el principio de representación democrática propio del sistema mayoritario de distrito uninominal a doble vuelta, que fue el posteriormente recuperado por el general de Gaulle al instaurar la Quinta República.

La caída del Muro de Berlín precipitó la decadencia de los partidos comunistas en Europa y su conversión en socialdemócratas, caracterizados a partir de entonces por su renuncia al marxismo, su aceptación aliviada del statu quo capitalista, y la compensadora defensa de iniciativas de igualdad social, y derechos de minorías y de agraviados de toda laya, todo ello adobado de un pensamiento relativista, necesario para machihembrar tamañas contradicciones. 

Es así que hoy día no hay político que hable de la necesidad de libertad sino de una siempre creciente igualdad, (discursos de los que los parados han curiosamente desaparecido, pues reducir su número estructural supondría atacar los privilegios del oligopolio económico-finaciero que va de la mano de la casta partidocrática con sus legiones de apesebrados en el régimen autonómico y con sus cohortes de palmeros mediáticos). El concepto de libertad política colectiva, es decir, la libertad de los ciudadanos de poder elegir un auténtico representante político y no limitarse a refrendar a los adeptos que el jefe de cada partido ha puesto en una lista electoral abierta o cerrada -lo mismo da-, les es, pues, extraño, y la falsa igualdad que propugnan no es más que un medio de asegurarse una clientela de subvencionados de todo orden.