Mostrando entradas con la etiqueta CATALUÑA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CATALUÑA. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de enero de 2018

RUSIA ES CULPABLE





Tal es la frase, "Rusia es culpable", que Serrano Suñer, cuñado de Francisco Franco, y a la sazón ministro de Asuntos Exteriores, pronunciaba en los días en que se reclutaba en España la División Azul para ser enviada al frente ruso. "Vais a defender los destinos de una civilización que no puede morir, y a contribuir a la fundación de la unidad de Europa", añadía arengando a las tropas (lo cual es prueba, por otra parte, de que la obsesión cateta y ruinosa por integrarse en cierta idea Europa no es sólo cosa de nuestra partidocracia, sino también de sus padres).

Hace unos días escuché en el telediario de una de las cadenas privadas del duopolio que el ministerio de Defensa incidía en la existencia de injerencias rusas en la crisis independentista catalana. Intrigado, busqué en la prensa, y encontré la noticia de que el ministerio "se desvinculaba" de las afirmaciones realizadas en un informe de un experto de un "think tank" suyo (qué trabajo les costará traducirlo como ("grupo de estudios, de reflexión, de pensamiento", etc.). En dicho informe se afirma literalmente:

"En cambio los intereses de Rusia no llegan tan lejos [como los de China] o no al menos de forma directa. Cuestión distinta es que el Kremlin esté aprovechando el órdago catalán para desestabilizar, empleando para ello una política destinada a generar confusión desde las redes sociales, en una línea similar a la utilizada para influir en las recientes elecciones de los Estados Unidos. Moscú no tiene interés específico en España [...] Pero aspira a fomentar las desavenencias en Cataluña para de ese modo debilitar a un país miembro de la OTAN" (cf. Josep Baqués, Análisis de tendencias geopolíticas a escala global, ieee.es, Documento de investigación 18/2017, pp. 38-39)

Dentro de un documento que utiliza una amplia bibliografía y despliega un nutrido cuerpo de notas a pie de página, tales afirmaciones no gozan del beneficio de la cita de ninguna fuente directa, sobre todo, en relación con el caso norteamericano. Tal vez le habría resultado incómodo al autor citar las palabras del jefe del consejo de redacción de la CNN (cadena muy beligerante con el actual presidente) ante la propuesta de sus redactores de seguir dando publicidad a la presunta actividad de los hackers rusos en la campaña electoral norteamericana, en la idea de facilitar el impeachement del presidente Trump. Aquél consideró aquellas presuntas informaciones como bullshit ("caca de la vaca"), y cerró el asunto, como informaba recientemente César Vidal.

Tales afirmaciones gratuitas, luego amplificada a bombo y platillo por los medios de comunicación del régimen, podrían corrresponder aparentemente a la  necesidad de correr en defensa del jefe (en este caso, jefa), dado el escándalo provocado hace poco por la broma que gastaron unos humoristas rusos a la ministra en noviembre pasado después de que ésta declarara en el Consejo de ministros de Exteriores y Defensa de la Unión Europea que, en el caso catalán:"[Las injerencias] vienen de territorio ruso y algunas otras también, por cierto, repicadas de territorio venezolano. Eso es lo que sabemos a día de hoy".

Uno de los cómicos se hizo pasar por un ministro letón, quien decía a nuestra ebúrnea ministra cosas como que Puigdemont es un agente ruso, y que la mitad de los turistas rusos que van a Barcelona son espías. La ministra se lo tragaba todo, repitiendo que sabía que las injerencias provenían de territorio ruso, aunque no podía asegurar la intervención del gobierno (quizás todavía nadie le había explicado a la ministra que los servidores sitos en Rusia pueden ser usados por gentes de otros países). Hay un corte, y se percibe claramente que la ministra devuelve la llamada, asegurando que ya ha hablado con el presidente de gobierno español, y solicitando al falsario un encuentro entre éste y el primer ministro letón en la próxima cumbre de Gotemburgo.

Tal espantoso ridículo, que se intenta ahora mitigar de cualquier manera, habría forzado la dimisión de la ministra en cualquier país decente, y que no fuera una partidocracia corrupta como el nuestro. Tal obsesión por afianzar la "pista rusa", que lleva al actual gobierno a tragar el más ridículo de los anzuelos, corresponde al deseo de diluir su responsabilidad en la crisis independentista catalana, en la que lejos de actuar de una manera mínimamente patriótica y responsable, poniendo el asunto años ha en manos de la justicia, sólo ha hecho lo que sabe hacer: ofrecer más consenso a los golpistas, es decir, más ofertas de reparto del botín que se extrae a los súbditos del régimen.


Imagen: Boris Kustodiev

domingo, 5 de noviembre de 2017

EN MANOS DE LA PARTIDOCRACIA




J.R. Eyerman



Gracias a los medios de comunicación hemos asistido a la transformación del proceso independentista catalán en una campaña electoral, siguiendo las consignas de la oligarquía de partidos del Estado. Así, la última gran manifestación en Barcelona del pasado domingo contó con un masivo seguimiento de las televisiones, frente a lo ocurrido con las anteriores en Barcelona y toda España, que nos regalaban con primeros planos de los políticos que encabezaban la primera fila, y que pedían "volver a votar", como modo de acabar con la "falta de cordura" de los independentistas.

De tal suerte, la abusiva aplicación de un artículo 155 de la Carta Otorgada de 1978 (ya que dicho artículo no autoriza al Gobierno a hacer nada de lo que ha hecho) tiene como solo objetivo la convocatoria de elecciones para el próximo 21 de diciembre, justo la fecha que quería el ex presidente de la Generalidad para las suyas a cortes constituyentes, y, antes, en todo caso, de enero de 2018, cuando terminará el secreto bancario en Andorra, que, probablemente, perjudicaría electoralmente a los nacionalistas catalanes.

Pues de eso se trata, el gobierno partidocrático del Estado sólo está interesado en mantener el statu quo previo a la declaración de independencia del parlamento catalán, y por ello, ve "con agrado" que el ex presidente golpista y huido de la justicia se presente a las elecciones, o, mejor dicho, votaciones, pues no saldrá elegido ningún auténtico representante de la nación, sino aquellos comisionados de los jefecillos de los partidos que negocien un nuevo "consenso" que realice concesiones al nacionalismo catalán que serán perjudiciales para el conjunto de la nación.

Vemos, por tanto, el desarrollo de dos procesos paralelos, el judicial y el político; el judicial conforme a los delitos recogidos en el código penal que el gobierno debía haber instigado hace varios años si tuviera algún respeto por la ley -que considera maleable a su servicio- y la nación -a la que no representa, y a la que usa para refrendar sus listas de paniaguados y esquilmar con impuestos para mantener la inmensa red clientelar del Estado de las autonomías; y el político, que, con el concurso necesario de la práctica totalidad de los medios de comunicación de masas, convierte esta gravísima crisis nacional en otro mero juego electoral partidocrático. De un plumazo, han desaparecido todos los indicios de la guerrilla urbana que se iba a desarrollar en Cataluña si se actuaba contra los sediciosos, tal como daba a pensar las energías desplegadas en el referéndum del 1-O, ese parto de los montes. El independentismo catalán ha mostrado su verdadero rostro cobarde y miserable, y sus sosias del Estado central acuden en su ayuda, para darles con las urnas lo que no han podido obtener con las urnas.

sábado, 7 de octubre de 2017

LA PARTIDOCRACIA ES RESPONSABLE DE LA CRISIS CATALANA





Richard Oelze



El actual proceso independentista en Cataluña es una consecuencia directa de la degradación progresiva del Estado de partidos o partidocracia española. Ello explica dos eventos conexos como la inacción criminal del actual gobierno, y las constantes peticiones de diálogo de diversas instancias como partidos del régimen cual Podemos o poderes fácticos como la Iglesia Católica.

La inexistencia de una verdadera democracia en España, caracterizada por la separación de poderes, es decir, la separación de nación y estado, según la cual aquélla legisla y éste ejecuta, queda demostrada en los partidos anclados en el estado, que viven por y para ellos, fomentando la estadolatría y el sentimiento de desnacionalización en la sociedad civil, a la que se priva, por el sistema electoral proporcional de listas abiertas o cerradas, de la representación política de diputados uninominales de distrito con mandato imperativo e independencia de los intereses bastardos de los partidos estatalistas. Así, pudo escucharse hace poco al presidente de la Generalidad catalana que Cataluña iba, por fin, a tener un estado. Enfrente, el gobierno del estado español no quiere aplicar ninguna medida coercitiva, ni judicial ni ejecutiva, aunque hace años que podía haberlo hecho si tuviera alguna conciencia nacional, y, en consecuencia, patriótica; estaría, en cambio, dispuesto a dar caudales ingentes del dinero que roba impunemente a los ciudadanos (los mismos que contemplan angustiados e impotentes la tormenta en el famoso cuadro de Richard Oelze) a los estatalistas catalanes, o a concederles todas las competencias propias de un estadito a su medida, siempre que se mantuviera la apariencia de una unidad nacional mínima de la antaño llamada España.

Por otra parte, las demandas de diálogo responden a la nostalgia del consenso, es decir, del acuerdo de las oligarquías político-económicas para repartirse poder, privilegios y prebendas a costa de los súbditos del régimen y de la nación que constituyen independientemente de su voluntad.

Sólo la voluntad de disenso puede, en fin, sostener la libertad de pensamiento que permita la defensa desprejuiciada de la existencia de la nación española, incompatible, como ya se ha visto, con la de la Monarquía de partidos, que la sangra y la niega, dispuesta incluso a trocearla para satisfacer la ambición de poder de su miserable clase política.


sábado, 23 de septiembre de 2017

GUARDIÁN DE UNA TUMBA VACÍA





Costus, "Caudillo"


Mediados los años 80 del siglo XX, los pintores Costus, Juan Carrero y Enrique Naya, realizaron su serie "El Valle de los Caídos" consistente en 19 tablas al acrílico, en las que, con un calculado animus provocandi, inmortalizaron a compañeros de la llamada "Movida Madrileña", movimiento cultural pop que fue posteriormente manipulado y subido a los altares por el poder socialista como símbolo de la renuncia a la inquietud política en el sector artístico de la sociedad civil, frente al manto de silencio que cayó sobre artistas comprometidos como Chicho Sánchez Ferlosio.

Recientemente, el presidente de la Generalidad de Cataluña, al saber que el operativo para detener el referéndum independentista del 1 de octubre, se llama "Operación Anubis" (del nombre del dios egipcio funerario, señor de las necrópolis y protector de los embalsamadores) ha acusado al presidente del gobierno español de ser el guardián de la tumba de Franco en el Valle de los Caídos.

Inútil trabajo, diremos, el de guardar una sepultura que no contiene un cadáver inanimado, ya que Franco continúa condicionando la vida política española 42 años después de su fallecimiento. Así, el descendiente de aquella alta burguesía catalana que aplaudió entusiásticamente a Franco a su entrada en Barcelona al final de la Guerra Civil, por salvarles la fabriqueta y la vida en manos de aquella extrema izquierda, con cuyos descendientes ideológicos se alía ahora en su proyecto independentista, reprocha al descendiente de los próceres franquistas como Manuel Fraga ser todos ellos lo que han sido.

La inexistencia de una ruptura democrática con el régimen franquista, preconizada por su mayor opositor, D. Antonio García-Trevijano (víctima posterior de la inquina del susodicho Fraga y del Isidoro parafranquista, Felipe González) y la consumación de una reforma superficial de dicho régimen, con la instauración de una Monarquía de partidos, sin separación de poderes ni derecho de los ciudadanos a elegir libremente un representante político que no sea el que les viene ya impuesto por los jefes de los partidos estatales (características de una verdadera democracia) ha llevado a la esperpéntica situación actual.

Esta postergada necesidad freudiana de la muerte del padre lleva a los partidos del Estado a desarrollar actitudes neuróticas; los unos, queriendo ocultar su anterior y beneficiosa connivencia en términos económicos con el dictador potenciando su etnicismo protototalitario, y los otros, no deseando aplicar la ley y defender la nación por mala conciencia de su origen franquista. Pues la clave de la tragedia de la presente coyuntura histórica radica en que el actual Estado de partidos, al no proceder éstos de la sociedad política que actuara de intermediaria entre la sociedad civil y el Estado (como ocurriría en una verdadera democracia) ha consentido, con el felón sucesor de Franco a la cabeza, en el proceso de desnacionalización de España fomentado por los llamados partidos nacionalistas periféricos, que no son tales, sino estatalistas, pues sus ambiciones no son nacionales, sino de edificación de un Estado propio, a la medida de su amasada corrupción, en el que puedan ejercer un poder aún más omnímodo y sin control.





 

viernes, 8 de septiembre de 2017

PATAFÍSICA PARTIDOCRÁTICA





Joan Miró, "cabeza de payés catalán"



En 1911 se publicó a título póstumo una novela de Alfred Jarry titulada Gestes et opinions du Docteur Faustroll, pataphysicien, donde se definía la patafísica como "ciencia de las soluciones imaginarias", concepto que tuvo gran influencia en el movimiento surrealista, y llevó a la creación de un paródico collegium pataphysicum en 1948, entre cuyos miembros figuraron artistas como Boris Vian, Marcel Duchamp, Raymond Queneau o Joan Miró.

Sin duda, no desmerecerían de ser integrantes de este insigne Colegio aquellos representantes de la eximia partidocracia española que están proponiendo estos días como solución al proceso independentista catalán la celebración de nuevas elecciones. Estos patafísicos de la clase política oligárquica, que, de acuerdo con su conciencia de tal, no pueden ver a sus conmilitones catalanes como enemigos, les proponen que jueguen al juego de las votaciones para re-repartirse el poder, a ver si esta vez están más contentos con la cuota que obtengan. Entretanto, el gobierno, descartando desde hace cinco años la facilona solución de procesar por el delito de sedición recogido en el código penal a los nacionalistas catalanes, sus aliados de casta explotadora y corrupta, experimenta en su laboratorio patafísico con expedientes como las llamadas al diálogo, la financiación abusiva respecto a la de otras regiones, y los pellizcos de monja judiciales. Por su parte, la oposición sugiere la creación de un patafísico Estado plurinacional, cuyo número de naciones exigirá probablemente la celebración de una sesión plenaria del Colegio, pues el líder de aquélla ha afirmado recientemente que "todas las naciones son España". Todos ellos coinciden, al menos, en la existencia del patafísicamente socialdemócrata "derecho a decidir", ya se sabe, el derecho a decidir sobre cosas incluso no decidibles, como si lloverá mañana, la existencia de Dios, o la de una nación, que es un hecho histórico sobrevenido e independiente de la voluntad de cualesquiera generaciones, presentes o futuras.

Toda esta situación es, en fin, una triste prueba más de cuán nociva es la partidocracia para sus súbditos, pues los partidos de este régimen hacen suyo el Estado, de suerte que los presunto nacionalistas no son más que estatalistas que quieren un Estadito propio donde ejercer un poder sin control y blindado frente a instancias judiciales superiores que conocieran de su mayúscula corrupción. La nación, pues, no la conocen ni les importa, pues ya poseen un aparato represor y propagandístico con el que acallar las protestas de la población por las catastróficas consecuencias económicas que tendría su proceso independentista.