domingo, 18 de marzo de 2018

REFLEXIONES SOBRE EL FUTURO DEL MCRC





En este cuadro de Umberto Boccioni, la strada entra nella casa (01911) uno de los pintores apreciados de D. Antonio García-Trevijano, se representa a una mujer asomada al dinamismo de la calle, que el pintor revive en la agitación poliédrica de las formas arquitectónicas, en la febril actividad de los obreros multiplicada por los postes y los escorzos de los caballos, forma clásica de representar el movimiento. Con todo ello, Boccioni rechazaba la mímesis estática de la realidad del arte figurativo académico, y hacía evidente la simbiosis del sujeto sensible y del objeto percibido.

Tras la muerte de D. Antonio, fundador y alma del Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional, éste no puede esperar asomarse a la ventana de la realidad, y que ello no lo afecte. Todos aquellos a quienes D. Antonio nos ha cambiado la vida debemos ser conscientes de ello. Pues uno de los efectos más profundos de su enseñanza es que nos ha dotado de unos recursos intelectuales y éticos para interactuar con el entorno social, y no sólo en el terreno de lo político stricto sensu, transformando nuestra visión del mundo sin que haya posibilidad de vuelta atrás, a menos que como el hipócrita descrito por François de La Rochefoucauld, queramos con el vicio rendir un homenaje a la virtud.

Es por ello que el MCRC debe ahora profundizar en su aspectos prepolíticos y culturales, aumentando, por un lado, su presencia en la calle, y las redes, y, por otra parte, en el mundo de la cultura, el pensamiento y la ciencia. Pienso, en este último aspecto, que debería promoverse contactos con personas de estos sectores, de dentro y de fuera del MCRC, organizando, como hacen algunos clubs de ideas en otros países, conferencias semanales o quincenales que fueran ocasión de debate y reflexión sobre la imbricación de estas actividades e iniciativas individuales con el ideal de una auténtica democracia. No estaría por ello mal recuperar a algunas de esas personas que acudían antaño a la radio cuando emitia en abierto, arquitectos, economistas, museístas y escritores, cuyo discurso resultaba intelectualmente estimulante, para eventos de este tipo.

No habría que olvidar tampoco a aquellas personas de buena voluntad de los partidos del régimen que estuvieran dispuestas a colaboraciones concretas, de acuerdo con la magnanimidad intelectual que caracterizaba a D. Antonio. El MCRC, en fin, sin renunciar a ser lo que es, no debe -y sé que no lo hace- quedarse en la nostalgia de Somosaguas, y mantener abierta esa ventana a la realidad multiforme, siendo conscientes de que si uno protesta, como decía un antiguo activista del 68 francés, Jean-Pierre Le Goff, puede que no le salga gratis.



Imagen: Umberto Boccioni.

sábado, 10 de marzo de 2018

"PIENSA Y ACTÚA" CON D. ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO (8 de marzo de 02018)

LA MUERTE DE LOS ORDINALES






Pierre Pelegrini


Los ordinales en español están en franca vía de extinción. Es cierto que, por su derivación latina, resultan de aprendizaje más dificultoso. Otras lenguas romances, como el francés, han desarrollado un sistema de ordinales más sencillo a través del sufijo -ième. Pero la cuestión se torna diferente, desde el momento en que parece que se ha renunciado a enseñarlos y a utilizarlos en medio escolar y culto (así se puede encontrar escritores, no por ello menos pomposos, que renuncian a su uso). Los números ordinales, como dice la RAE "expresan orden o sucesión en relación con los números naturales e indican el lugar que ocupa, dentro de una serie ordenada, el elemento al que se refieren. Por lo tanto, no cuantifican al sustantivo, como los cardinales, sino que lo identifican y lo individualizan dentro de un conjunto ordenado de elementos de la misma clase". No puede ser lo mismo, pues, hablar de 'treinta y dos edición' 'o 'la edición número treinta y dos' (que no evocan en absoluto un orden), en vez de 'trigésimo segunda edición'. Aparte de eso, los ordinales, a diferencia de los cardinales, expresan variaciones de género y número, y no deben confundirse tampoco con los números fraccionarios. No extrañaría, por otra parte, que la RAE en su política de facilonería guay y contrasentido gramatical, acabara declarando sustituible el ordinal por el cardinal, igual que acaba de hacer con el imperativo por el infinitivo en el caso del verbo 'ir'.

Uno piensa, entonces, en el Anti-Adán de Cioran, en el hombre que va desaprendiendo palabras, al contrario del prístino Adán dando nombre a cosas y animales en el Edén, o en la neolengua de Orwell, fruto de un empobrecimiento deliberado. Tal vez en el mundo de nuestros días, marcado por la cantidad (también viene a la mente el título "El reino de la cantidad" de Réné Guénon), la noción de orden, preeminencia, individualización y variedad que marca el ordinal cede inconscientemente ante el peso bruto de la cantidad indiferenciante, y falsamente democrática.

domingo, 4 de marzo de 2018

HOMENAJE A ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO





El pasado veintiocho de febrero falleció de manera inesperada D. Antonio García-Trevijano, insigne jurista y pensador político, fundador y presidente del MCRC. Un gigante de su energía y determinación parecía imposible que se muriera, pero la vida es así de frágil y precaria, y pende del hilo sutil de la Parca. Prefiero en esta ocasión hablar de D. Antonio a través de mi experiencia, pues me ha acompañado en diversos momentos de mi perecedera existencia. Conocí a D. Antonio a través de esos inolvidables debates del programa La clave cuando era un adolescente, y, aunque no era capaz de medir consecuentemente el alcance de sus palabras, quedé magnetizado por esa figura que habla con tanta autoridad sobre "La vida de las abejas" de Maeterlinck. Comentaba yo años después y rememoraba con un amigo, que había venido a pasar temporadas en invierno en la casa de verano de la familia, aquellos programas en su jardín, sin que él ni yo fuéramos tampoco capaces de sondear la profundidad de su mensaje.

Tiempo después D. Antonio reapareció en mi vida en forma de libro, "El discurso de la República", libro que devoré, sin ser siquiera entonces capaz de sintetizar su pensamiento, y extraerme completamente del Zeitgeist de la partidocracia ambiente, y sus medios de comunicación. Pero, por así decirlo, la semilla de la sospecha estaba ya sembrada en mi (habría que añadir a D. Antonio a la famosa tríada de maestros de ésta), aunque el libro cayera de mis manos.

Finalmente, en torno a 2012 descubrí en internet una entrevista a D. Antonio en la que hablaba de la existencia de una radio suya en abierto, Radio Libertad Constituyente. La sintonicé, y su discurso me galvanizó, y atrapó de inmediato: todas las piezas encajaban por fin, y ya no pude alejarme mucho de su voz rotunda. Vinieron de seguido más lecturas, y la búsqueda en Cádiz de oyentes y lectores de García-Trevijano. Conseguimos aglutinar un pequeño grupo que empezó a reunirse con cierta asiduidad, y consideramos necesario trasladar esta iniciativa de formar grupos provinciales y estables a D. Antonio. Entré en contacto con su secretaria, y, aprovechando un viaje con mi mujer a Madrid en invierno de 02016, fui invitado con ella a asistir como público a la grabación de una de sus emisiones de radio en su casa de Somosaguas. Para un modesto amante del arte entrar en aquella mansión fue un verdadero choque: ver aquel Donatello colgado en el vestíbulo era más de lo que podía imaginar (luego me dijeron que es su única obra que se encuentra en colección privada), pues aquella vivienda era en sí un museo: las distintas estancias estaban amuebladas y decoradas con piezas de mobiliario, cuadros y esculturas que venían desde la antigua Grecia, hasta, por ejemplo, Dalí; muebles del siglo XVII (este tipo de coleccionismo revela la finura de un verdadero coleccionista de arte), cuadros de la escuela flamenca, del Barroco, del s. XIX -aquel cuadro parece un Fortuny, me acerco, ¡y es un Fortuny!-, aparte de una doble biblioteca en una planta subterránea. Un espacio creado por un especialista en arte para su propio disfrute; algo, sin duda, extraordinario, pero que, con todo, palidecía ante la presencia de D. Antonio, que se encontraba sentado en la mesa de grabación frente a la cristalera, gracias a la que comentaba los colores del día y los sentimientos que le inspiraba -quise yo también ese paisaje que había tantas veces oír descrito, y lo fotografié como se puede ver arriba-. Me dio casi vergüenza ofrecerle mi edición en tapa dura de El origen y engrandecimiento de la ciudad de Verona de Torello Saraina que le traía como obsequio, y, comentamos algo sobre la ciudad, que D. Antonio había visitado. Con un gesto anunció que continuaba la grabación del programa, que escuché con otros invitados sentados en aquel saloncito con vistas al exterior. Era un día de mucho ajetreo, pues había un equipo rodando el documental Maverick sobre la vida de D. Antonio, y preparaban una entrevista con él; por todo lo cual no pude hablar mucho; algunas palabras sobre arte, aunque pude, en cambio, observar su energía infatigable y su concentración absoluta en lo que hacía. Un rato se tumbó en la chaise longue que se ve en la fotografía de abajo, y se adormiló. Pude ver como sólo entonces relajaba la tensión de su barbilla bajo el cobertor que le tendió encima su secretaria. Asimismo, tuve oportunidad de conocer a otros repúblicos por aquellas salas y jardines, y me despedí de D. Antonio cuando iniciaba la grabación de una entrevista con Paco Bono para el citado documental.

Volvimos a Madrid en diciembre con Fulgencio del Hierro para asistir a la Primera Asamblea de Repúblicos, que fue la apoteosis de D. Antonio. Se acusa a D. Antonio de soberbia, aunque, en su caso, me parece que se trataba más de rechazo a la falsa modestia de aminorar la expresión de la propia valía. Una anécdota al respecto: señaló en la asamblea por lapsus memoriae que Étienne de la Boétie era amigo de Descartes, y, yo, cuando subí al estrado para que me firmara un ejemplar que había comprado de "El discurso de la República" que yo había donado a la biblioteca de mi instituto en su día, le recordé que era Montaigne y no Descartes el amigo; me lo agradeció infinitamente, reflejándolo en la dedicatoria que me hizo. Nada más impropio, pues, de un soberbio pagado de sí mismo.

Lamento, en fin, inmensamente, que se haya vuelto invisible, pues no puedo decir que haya muerto, dado que el virus de la libertad que inoculó en mi y en otros mucho más dignos que yo no tiene, afortunadamente, cura, y sólo nos cabe vivir en simbiosis con él, como el protagonista de La montaña mágica, obra que él tanto admiraba.



domingo, 25 de febrero de 2018

13º ENCUENTRO DEL MCRC CÁDIZ





Ayer sábado 24 de febrero nos reunimos miembros del MCRC en Alcalá de los Gazules, procedentes de la Bahía de Cádiz y del Campo de Gibraltar. Era un encuentro largamente deseado, y permitió conocer en persona a repúblicos que viven en zonas muy alejadas unas de otras en la provincia de Cádiz. Así pues, en un restaurante de la citada localidad, pudimos departir amigablemente sobre el presente y el futuro de nuestra asociación, así como de las acciones que podríamos realizar juntos o por separado. Algunos nos quedamos sorprendidos de saber que Juan Antonio Pérez es la persona que realiza los Florilegios de García-Trevijano, lo que habla mucho de su modestia y dedicación.
Se lamentó la baja de algunos miembros del MCRC nacional, y nos interrogamos sobre la causa de que la difusión en los medios se estanque. Se habló sobre la necesidad de conseguir personal técnico para los medios del MCRC, de explorar nuevos modos de hacer llegar nuestros principios a la sociedad política, y de realizar acciones que combinen las charlas, y los puestos en la calle de cara a la sociedad civil, para lo que se explorará diversas posibilidades.

domingo, 18 de febrero de 2018

ARTE DEGENERADO





J.W. Waterhouse, "Hylas and the nymphs" (1896). En su blog el artista e ilustrador John Coulthart muestra otras obras ilustradoras del mito, bastante más animadas que la hierática composición de Waterhouse.



"Arte degenerado" (Entartete Kunst) fue el título de una exposición celebrada por el régimen nacionalsocialista en Münich en 1937, en la que se mostraban de forma caótica y con carteles irrisorios obras de arte moderno incautadas a colecciones de arte y museos alemanes. Las tres primeras salas estaban organizadas temáticamente, siendo la primera dedicada a obras presentadas como denigratorias hacia la religión, la segunda a obras de artistas judíos, y la tercera a piezas consideradas insultantes hacia la mujer, los soldados, y los campesinos alemanes.

Recientemente, la Manchester Art Gallery retiró de su exposición permanente el cuadro "Hylas and the nymphs" del pintor prerrafaelista J.W. Waterhouse, en un acto que el museo consideraba un "desafío hacia la fantasía victoriana del cuerpo de la mujer como una forma decorativa pasiva o una femme fatale". La conservadora del museo, Clare Gannaway, declaró que las recientes campañas antiacoso como #metoo habían influido en la decisión de la galería. En lugar del cuadro se colocó un cartel, en el que se justificaba su retirada como un modo de "animar conversaciones sobre nuestra manera de mostrar e interpretar las obras de arte", al tiempo que el personal del museo invitaba a los visitantes a colocar post-it en el hueco dejado. En todo caso, fueron incluso retiradas las postales de este cuadro a la venta en la tienda del museo, y la conservadora declaró que el cuadro "probablemente" volvería a ser colgado, pero "hopefully contextualised quite differently. It is not just about that one painting, it is the whole context of the gallery.” Tras una agria polémica y una recogida de firmas, el Ayuntamiento de Manchester, de quien depende el museo, ha obligado a éste a restituir el cuadro a su lugar.

La manera de actuar de la conservadora ha sido muy esclarecedora de la manera de actuar del neototalitarismo que anida bajo la ideología socialdemócrata propia de la Partidocracia: de manera similar a como los nazis interpretaban el arte de acuerdo con su ideología, permitiéndose el dar carta de  naturaleza a unas obras y a otras no, exhibiendo estas últimas para ridiculizarlas, y luego venderlas en el extranjero o quemarlas, la conservadora retira el cuadro de Waterhouse e incluso sus postales, bajo el imperativo de su propia ideología, que niega, como la de los nazis, un valor estético per se a la creación estética, y, promete devolverla a exposición, en todo caso -y esto es en sí una posición autoritaria- dentro de un contexto bastante diferente, es decir, en una sala destinada a mostrar -y denunciar- obras de "arte degenerado" en cuanto "cosificador" del cuerpo femenino, e incitador a la violencia sexual (todo lo cual podría resultar evitable, por ejemplo, cubriendo las figuras femeninas con adminículos como el burka, -hay extremos, no tan extremos, que se tocan- en paralelo con los velos que acabaron cubriendo los frescos de la Capilla Sixtina).

Es de notar, en fin, que el falso manto de democracia con que se quiere cubrir esta enésima utilización y censura del arte explica el expediente de proponer a los visitantes de dejar su opinión en el vacío acusador del cuadro, usando así la estadística, arma dilecta de la socialdemocracia, para dar el paso de retirar obras de arte similares, y lesivas para tal visión del mundo. Afortunadamente, los cultos visitantes y conocedores del museo han dado la batalla por el arte, ¿pasaría algo así en nuestro país, vanguardia de todas estas manipulaciones estúpidas?