sábado, 7 de febrero de 2026

ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO EN "HERMANO LOBO"

 




En el número de 27 de marzo de 1976 dentro de la sección "A media voz los dos" de la revista Hermano Lobo (consultable en su admirable edición digital) se publicaba una entrevista de Manuel Vicent a Antonio García-Trevijano. 

En dicho encuentro AGT se presenta como un conspirador independiente por las libertades del pueblo español y habla de la Junta Democrática: "La JUnta Democrática es un estrategia mía, es un estrategia popular. Es el pueblo el que tiene que luchar y conseguir la libertad por sí mismo, sin que nadie se la regale, para que una vez tomada, no le pueda ser arrebatada fácilmente". En ella se encontraban todos los líderes obreros a decir suyo.

Preguntado sobre Carrillo señala que "tiene un talante democrático" y que el PCE ha conseguido "adaptarse a la España moderna": "[...] Está en una línea democrática y son sinceras sus posiciones respecto al abandono de la doctrina de la dictadura del proletariado[...] Su comportamiento dentro de la Junta ha sido ejemplar [...]".

Critica al joven Felipe González "el error de considerar que la lucha se establece entre la derecha y la izquierda y no entre un estado absoluto y un estado democrático". Denosta, asimismo, el partidismo promovido por Fraga: "El partidismo, la rivalidad para ganarse una clientela sólo está justificada cuando se cumplan dos condiciones que aún no existen: que se hayan conquistado las libertades democráticas y que se ponga en juego la cuestión de la administración política del poder del Estado. Hasta entonces el partidismo no hace más que favorecer al régimen. La respuesta es la unidad". Confía para ello en la unión inminente entre la Junta y la Plataforma.

Cuando se le pregunta sobre el futuro del régimen, AGT recurre a la filosofía política: "Este régimen es una sinarquía, es decir, una de las especies de la oligarquía y el proceso reformista trata de convertir esta sinarquía en una oligocracia [...] La cuestión está entre la oligocracia o la ruptura democrática. No puede haber reforma sin represión, ni represión sin reforma".

Preguntado finalmente sobre la realización pacífica de la ruptura democrática contra la reforma del régimen, AGT se pronuncia claramente: "Hasta hoy se han presentado dos alternativas: La reforma o la ruptura democrática. Los que hoy temen el vacío de la ruptura se agarrarán a ella cuando la opción ya no sea entre reforma o ruptura pacífica o ruptura violenta. La responsabilidad de la oposición es colmar ese vacío que se teme mediante el compromiso público, definiendo la política del Estado durante el proceso constituyente. Este es el objetivo central de mi actividad en esta etapa."

Sabido es lo que ocurrió después: PSOE y PCE traicionaron a la Coordinación Democrática o "Platajunta" y se unieron a la reforma del régimen promovida por los veterofranquistas para el reparto del botín del Estado bendecido por el Sucesor de Franco a título de rey. Hemos tenido desde entonces una sinarquía como la describía AGT, condenado a un ostracismo difamatorio, en la entrevista ("la sinarquía es un conjunto de pequeñas dictaduras compartidas, un reino de taifas de pequeños dictadores que luchan entre sí -nuestro Estado de las Autonomías, diríamos nosotros-"), sin proceso constituyente (la Carta Otorgada  de 1978 "que con tanto esfuerzo nos hemos dado" -mantra partidocrático- fue obra de un conventículo de políticos a espaldas de unas cortes no constituyentes) y sin libertades democráticas, como la elección de un verdadero representante político en un sistema electoral mayoritario.

La corrupción se convirtió, pues, en factor de gobierno (de modo parejo a lo ocurrido en la época del Directorio francés, cuyo lema de "concordia" debe leerse en una nuestra partidocracia como "consenso") y sus estelas de abuso y exacción sobre el pueblo contribuyente se materializan últimamente en muertes de inocentes por la desidia y el desprecio sociopático de los oligarcas dentro de un régimen concebido para eximirles de responsabilidad por sus desmanes e incompetencia.



lunes, 12 de enero de 2026

PALÍNDROMOS HELENOS


 

Si se desea vivir tranquilo (el afán de tranquilidad, esa pasión primordial de los españoles -según Antonio García-Trevijano- a la que sacrifican todo: el juicio crítico, la libertad política, de opinión y de pensamiento, la decencia, el honor...) debe uno alejarse de las noticias en este comienzo de año. Es mejor, empero, estar atento y consciente de uno mismo y de lo que nos rodea, y no ser víctima de la inevitable discontinuidad de esa ilusoria sensación de calma que cualquier cosa rompe, como el sueño sobre el trabajo que interrumpe el sonido del despertador que a éste te convoca.

El secuestro de Maduro (¿acordado entre las partes?), la perspectiva de un nuevo ataque anglosionista a Irán, la respuesta misilística de Rusia a las bravatas euroinómanas  y a los ataques de su actor NATO, Zelensky, no contribuyen precisamente a formular propósitos de año nuevo sin saber siquiera en qué desastre pueda desembocar este desperezo enerino. Mientras, en la pecera española los pececitos, servidos de su proverbial memoria, siguen alimentándose con el pienso de la corrupción cruzada de los grandes, los de los partidos del régimen.

El ayuntamiento de Burgos retira un cartel de 35 metros cuadrados contra la participación de España en la guerra de Ucrania, desplegada por la Plataforma Europea de Amigos de Rusia (PEAR), que decía "No queremos ni pagar ni morir por Ucrania". Ciertamente, no es necesario ser rusófilo para estar de acuerdo con este extremo: el gobierno ha regado generosamente de dinero de los contribuyentes al autócrata ucraniano sin pasar por las Cortes (que, como tales, no tienen nada que decir, pues no son legislativas, no produciendo leyes, sino aquello que les propone el gobierno) tras recibir la imposición de manos del recurrente Borbón que sirve de oneroso justificante de este régimen antidemocrático (sin libertad política para elegir representante político ni separación de poderes); por otra parte, tenemos tropas y armas desplegadas en los países bálticos, y nuestro Presidente pide ahora participar en el cuerpo de tropas eurootanistas que pretenden personarse en Ucrania para o tras el fin de la guerra (que es precisamente la razón por la que Rusia se ha visto, como amenaza existencial, forzada a iniciar operaciones militares: evitar tener a la OTAN en sus fronteras). No quiere ver Sánchez que estas maniobras lo único que pretenden es prolongar la guerra, e impedir un acuerdo de paz, que, desgraciadamente, provendrá de una capitulación ucraniana tras una derrota catastrófica.

En su inevitable decadencia como Imperio, según Emmanuel Todd, los EE.UU. se embarcan en aventuras imperialistas al viejo estilo, pero con un cuidadoso control de bajas propias, como en el caso de Venezuela. Tal decadencia, vinculada al predominio de la economía financiera -creadora de dinero de la nada, y de ambiciones laborales conexas- contra la productiva (piénsese en los procesos neocolonialistas de deslocalización que ahora han salido como tiro por la culata), y vinculada, asimismo, a un grado cero moral unido a la pérdida de los valores derivados de la religión tradicional, hace de la norteña república imperial un puercoespín dispuesto a defender lo que considera suyo, pero ya no a vista del águila que fue.

Espero que Atenas siga siendo una ciudad como la recuerdo ahora a través de las fotos que he recuperado: no desdibujada por la marea de los turistas, inatentos cuando no perplejos ante los hiératicos gatos que por doquier entre las ruinas les recuerdan (a quienes presten un poco de atención) que habrá algo que perdurará tras sus partida y sus saltos de rana fotofílica. La ciudad, un tanto destartalada y humilde en sus edificaciones y gentes, no resulta agresiva, como otros lares mediterráneos tal que Nápoles. La amabilidad y la alegría de vivir un tanto cafre Y testosterónica, puntuada por la ruptura de platos de yeso contra el suelo en algún restaurante popular, se contagia al visitante no políticamente correcto ni éticamente corrupto, como dice Diego Fusaro.